Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Filosofía preconciliar

CUANDO Luis Pizarro habla, sube el pan. Y eso que él no es de la sevillana Alcalá de los panaderos, sino de la gaditana Alcalá de los alcornocales, de los que en el pasado la población de los Gazules sacaba corcho y carbón. Pero el secretario de Organización del PSOE andaluz parece empeñado en que siga aumentando la inflación nacional; así que se dedica a faltarle a los adversarios políticos. Encuentro ingrata esta tarea, pero si además hay que inventarse los juicios, entonces el trabajo no sólo es cansado, sino que roza lo mezquino.

Pizarro soltó la semana pasada una sandez: que los ciudadanos tuvieran en cuenta a la hora de votar el 9 de marzo que podía venir otra pinza entre el PP e Izquierda Unida, como la que protagonizaron, con tan escaso éxito, Javier Arenas y Luis Carlos Rejón entre 1994 y 1996. Esta vez el cartel lo compartiría Arenas con Sánchez Gordillo, el tercermundista alcalde de Marinaleda. Los despropósitos no son gratis, sobre todo si el que habla representa a un partido votado por una mayoría de andaluces y que está en el poder regional desde 1982 ininterrumpidamente. Es decir, desde que Reagan fue elegido presidente de los Estados Unidos por primera vez.

Nunca antes, ni después, de 1994 hubo un resultado tan ajustado en unas elecciones autonómicas: PSOE, 45 diputados; PP, 41; IU, 20, y PA, 3. Aquella situación parlamentaria, con un Gobierno de la Junta en minoría y sin poder aprobar los presupuestos, acabó siendo un mal negocio para PP e IU. Y un quebranto para Andalucía, porque nunca más volvió a haber elecciones autonómicas separadas de las generales. Ahora, está claro que nadie piensa reeditar aquella alianza, poco razonable, pero en absoluto antidemocrática, como pretende insinuar el inquisidor socialista.

A veces Luis Pizarro me recuerda a Antonio María Rouco, incluso físicamente. El discurso fundamentalista del cardenal, que siempre se considera en posesión de la verdad absoluta y califica de amenaza para la democracia o los derechos humanos cualquier idea que no coincida con la suya, es clavadito al de Pizarro. La última perla de la filosofía preconciliar pizarriana es que el PA va camino del abismo si se acerca al PP. Ahí queda eso. Yo más bien creo que el PA se despeñó entre el 96 y el 2004 al apuntarse a una cohabitación con PSOE en la Junta sin condicionar para nada las políticas regionales. Lo único que se salva de aquella época es la excelente gestión en Turismo sólo durante los cuatro años de José Núñez. Lo demás fueron colocaciones, prebendas y poco más.

Faltan dos meses justos para las elecciones. El PSOE ha entrado en faena camuflando la convocatoria detrás de las generales e insultando a buena parte de la parroquia. Demasiado truco. Y, de momento, ningún argumento que justifique que merecen de nuevo una victoria.

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