La ciudad y los días

Carlos Colón

'Formez vos botellons!'

TRAS la cuestión de los exámenes lo que faltaba para proyectar una imagen positiva de la Universidad era que, con la que está cayendo sobre todos (crisis, paro, desideologización, carencia de objetivos transformadores comunes) y sobre la Universidad (Bolonia, escasez de recursos, incierto futuro profesional, presión del mercado sobre los planes de estudio y consiguiente devaluación de las Humanidades), se hable estos días de la negociación entre el Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla y la Delegación Municipal de Medio Ambiente para la celebración de la Fiesta de la Primavera. Fiesta que, pese a su botticeliano o vivaldiano nombre, es un súper-macro-botellón en el que participan muchos no universitarios y menores de edad, por lo que la Universidad dejó de responsabilizarse.

Recuerdo que al franquismo le encantaba, aunque fingiera fruncir el ceño y reprimirlo, el aspecto desenfadado, burlón y hasta gamberro de los estudiantes. Era lo propio de los jóvenes cachorros de las clases acomodadas hacer un poco el cafre en la juventud para después sentar la cabeza. Las bromas de los estudiantes en la Sevilla de los 50 fueron célebres y celebradas. Como cuando durante la visita de Mohamed V le cantaron la cancioncilla "moruna" del anuncio de las Hojas Palmera, poniendo en un aprieto al jerarca de turno que salvó la situación diciéndole que era un canto patriótico que celebraba la amistad hispano-marroquí. O cuando boicotearon las representaciones de Ama Rosa por la compañía de Doroteo Martí, como recogieron las crónicas: "Un grupo de estudiantes, que previamente se habían provisto de sábanas, sacaron éstas y comenzaron a gimotear con gran alboroto, simulando al mismo tiempo que se secaban las lágrimas. En medio de un gran escándalo, el primer actor mostró su indignación, entre el alborozo del público". Fueron detenidos, pero no tuvo serias consecuencias la cosa. Los poderes -democráticos o no- no son severos con las transgresiones puntuales que desahogan frustraciones. Mejor la toma de la botella que la de la Bastilla. Ya lo dijo alguien que fue su huésped: "Las cabezas ocupadas en libertinajes no maquinan revoluciones". "Aux armes, citoyens! Formez vos botellons!"…

Sé sobradamente que no todos los estudiantes son botelloneros y que no todos los botelloneros son malos estudiantes o jóvenes descomprometidos con otras causas. Sé de sus trabajos diarios, de las bibliotecas llenas, de sus luchas en favor de la Universidad pública o contra la reducción boloñesa. Por eso, precisamente, no me gusta que la imagen que de ellos proyecta el macrobotellón primaveral.

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