Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Fresonas

EL reportaje de Crónicas este domingo en La 2, siempre tan extraviada en el mando, investigaba la influencia templaria en el Camino de Santiago, con el juego de la Oca como símbolo. El espacio profundizaba en la renovación espiritual que experimentan los peregrinos, con edificios religiosos concebidos para conmover al visitante más escéptico, en el prodigio técnico de los arquitectos templarios, o el rito de quemar las ropas como limpieza material y espiritual del caminante. Este Crónicas, sólo para iniciados en consultar la parrilla del periódico, fue una sublimación mística para el plasma que a poco le salió levitando a más de uno en su casa.

Para contrarrestar esa intoxicación de sensaciones elevadas, el mejor remedio era zapear en este instante y conectar con el Fresa ácida de Telecinco. Alcayde y sus angangas comadres tripulan un variado de piezas y comentarios dignos de un áspid, a medio camino entre el G-20 y los más hirientes ratitos de Aquí hay tomate. Está tan saturado todo en este sorbete que empalaga al primer sorbo. La temporada de fresa, como todos sabemos, es efímera. Y a Telecinco se les va a pochar muy pronto por manosear tanto detritus.

Esa misma noche compostelana en Me cambio de familia, tras las fresonas, una guarrindongui catalana se intercambiaba con una madrileña pulcrísima que tenía entonces que lidiar con un maromo y dos trinquetes grafiteros con muy pocas ganas de colaborar en las tareas de casa. La madrileña insistía a los retoños barceloneses en que siguieran unas mínimas normas de horarios y hábitos, lo que fue respondido por el ácido padre (no era mal tipo después de todo) con un "Franco está muerto y enterrado". Un buen trozo del fracaso de los cachorros del nuevo siglo es esa simplista concepción de los padres en relacionar disciplina con dictadura. Así nos va.

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