la ciudad y los días

Carlos Colón

Fuga a lo privado

DESOLADOR: la política y la corrupción (casi igualadas con un 26,6% y un 25,3%) son consideradas por los andaluces sus problemas más graves tras el desempleo (85,6%) y la situación económica (35%). Lo dice el Estudio de Opinión Pública de Andalucía. Suspenden tanto la coalición PSOE-IU como la oposición popular, y ésta con una nota aún más baja. Suspenden todos los líderes políticos, sacando las peores notas Valderas y Arenas. Mal están las cosas. La política como problema, no como solución, igualada a la corrupción. Desconfianza en los gobernantes y en la oposición. Suspendidos todos los políticos. Dos de cada tres andaluces tienen sentimientos negativos hacia la política. No sólo las exigencias de Europa y la crisis nos sitúan al borde del abismo. El abismo está en nosotros, en el funcionamiento de nuestras instituciones y en quienes nos gobiernan.

¿Cómo afrontar una situación tan grave con tan poca confianza en quienes tienen el mandato popular para hacerlo? ¿Cómo volver a dar su sitio a la política, tan maniatada por los intereses económicos, cuando los ciudadanos la consideran uno de sus mayores problemas? ¿Cómo elegir cuando gobierno y oposición, PP, PSOE e IU, no logran suscitar la aprobación de los ciudadanos? Preguntas sin respuesta.

Lo más desconcertante del estudio es que, en contraposición a este pesimismo, el 57% de los andaluces consideran que les han ido bien o muy bien las cosas en el último año; y que el 48% califica positivamente su situación económica personal o familiar, mientras que sólo uno de cada cuatro la considera como mala o muy mala. Es un misterio para mí cómo puedan coexistir la crispación social con la satisfacción personal, la preocupación ante el paro y la crisis con una valoración positiva de la situación económica personal o familiar. ¿Economía sumergida que permite que las cuentas familiares vayan bien cuando los asuntos económicos van fatal? ¿La tan traída y llevada alegría de vivir propia de las gentes del Sur paliando los efectos del paro y de la crisis? ¿Inconsciencia?

Cuando vivía en Italia, allá por finales de los 70 e inicios de los 80, ante la avalancha de escándalos y de corrupción política, el terrorismo y los duraderos efectos de la crisis del 73, se puso de moda una expresión que reflejaba hasta con profundidad poética el rechazo de los italianos hacia la cosa pública: la fuga a lo privado. ¿Estamos viviendo un repliegue similar en estos momentos? ¿Se explicaría así el contraste entre esta satisfacción personal y esta desesperanza social? Que los mercados ninguneen la política es grave. Que lo hagan los ciudadanos es catastrófico.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios