Desde mi córner

Luis Carlos Peris / Lcperis@grupojoly.com

Fútbol benéfico como tradición

El parón propicia unos partidos entre populares y hoy toca solidaridad con los afectados por síndrome de Down

COMO participante y pionero de la cosa, creo que estos partidos benéficos con rostros populares contribuyen a hacer algo soportable este tiempo de pertinaz sequía futbolística. Hoy se juega en San Pablo un Sevilla-Betis de ese tenor y seguro que tendrá un poder de convocatoria considerable, aunque, en honor a la verdad, los que más disfrutan en estos partidos no son los espectadores sino los participantes. Ya en la prehistoria hubo partidos a beneficio de la Cabalgata entre toreros de Sevilla y de otros lugares; dan fe fotos con balón de Pepe Luis, de Manolo González, del Andaluz, de Arruza o de Gitanillo de Triana.

En tiempos posteriores, ya con Blázquez, Tribuna, Lorente o Pepe Nieto en primera línea informativa se dio algún partido entre periodistas y radiofonistas, pero cuando se rompieron todos los registros fue en octubre del 78 con un homenaje al fallecido periodista Vicente Bru que puso el Villamarín hasta arriba. Los de la pluma vistieron de verdiblanco con los aditamentos de Areta, Del Sol y Rogelio, mientras que los del micro, reforzados con Valero, Santos Bedoya y Baby Acosta, vistieron el uniforme blanco del Sevilla. Y ese partido dio con un filón económico que raro fue ya el invierno en que no se aprovechó dicho invento para alguna causa que lo justificase.

Arrimarle fondos a la viuda de un banderillero muerto, luego beneficiar a la Fundación Carrere, ya con César Cadaval de manijero de la cosa. Se alternaban los estadios, la gente acudía a ver a Bertín Osborne o a Espartaco, a Paco Ojeda o a José María García, una malhadada tarde en Nervión hasta sufrió una grave lesión el pintor Juan Valdés, y hoy se anuncia una reedición de aquellos partidos, pero a escala reducida, no de fútbol sino de ese magnífico sucedáneo que es el futbito. Mi última experiencia activa fue en diciembre del 94 en Nervión a beneficio del Proyecto Hombre. Hoy es por los afectados Down, una causa más que justificada para estar en San Pablo.

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