BREIKIN NIUS

Ignacio Gago /

Futuro imperfecto

UN Ferrari no sale de la cadena de montaje que da a luz un Seat 600. Imposible. En televisión, sin embargo, excelentes programas como Hermano mayor y Supernanny son paridos por la misma fábrica que pone en antena Gran hermano 12+1. Increíble. Mientras, TVE sigue a lo suyo enfilada para conseguir su 3+1, o lo que es lo mismo, que 2012 sea su cuarto año consecutivo como cadena líder en audiencia. Salvo error u omisión, lo conseguirá. El modelo actual de RTVE, por mucho que lo radie su presidente del mes, no está en peligro. Los nubarrones de la pública son más bien casi exclusivos de los charcos que pisa su consejo de administración.

A punto de cumplir el segundo año desde el apagón analógico y la nueva era TDT el panorama televisivo no termina de asentarse, principalmente porque la crisis ha destrozado las previsiones y las hojas de ruta de los directivos de las cadenas. Con la fragmentación sí, pero con este erial de publicidad pocos contaban. A finales de 2001, los autores del libro La nueva era de la TV encuestaron a un centenar de gurús españoles del medio. Querían que les pronosticasen cómo iba a ser la tele al comienzo de esta década, cuando se había fijado por el Gobierno Aznar este 2012 como el del apagón analógico. Mejor no mirar los resultados obtenidos porque cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Así, por ejemplo, vaticinaban que hoy en día Canal Satélite y Vía Digital agruparían el 12,1% de la audiencia, las televisiones locales un 5% o Quiero TV un decente 3,7%... Sin comentarios. O ese 82% que daba por hecho que el consumo diario de tele sería igual o menor que en 2001. Entonces el dato suponía 210 minutos y ahora vamos camino de los 240. Como guinda al estropicio, hasta un 45,2% auguraba para 2012 que oscilaría entre el 50-75% el número de hogares abonados a la televisión de pago. La estadística oficial revela que España anda a la cola de la penetración de la TV de pago con apenas un 20%. Y gracias. Y ahí seguirá porque la audiencia ha decidido que la con la oferta en abierto de la TDT va que sobra y que, para pay per view, la factura de las cadenas públicas para el contribuyente.

Este tiempo de ajustes, también televisivos, es a la vez terreno propicio para ajustes de cuentas pendientes. Por eso, sospeche cuando un medio privado ataque sin venir a cuento a uno público, especialmente al conjunto de las teles autonómicas. En el 99,9% de los casos tras la pedrada se encuentra, ante la que está cayendo, el deseo de acaparar un trozo aún mayor de la tarta publicitaria. Un objetivo muy loable siempre que, al menos, se vaya con la verdad por delante.

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