Visto y oído

Antonio / Sempere

Galas

DE la gala de entrega de premios de la Academia de la Televisión a la del vigésimo aniversario del Festival de Cine de Alfaz del Pi sólo distaron dos días. De un miércoles a un viernes. Pero un abismo en la concepción televisiva del evento. Seguí ambas con interés y curiosidad a través de la pequeña pantalla. Y resultaron ser la noche y el día. Lo que en la primera se fue humor sin gracia, ambiente gélido y caras de circunstancias, en el festival de cine se tornó en fiesta, que es lo que se espera de una transmisión de estas características.

Entre los monólogos imposibles de Carlos Sobera y los intentos de Javier Veiga por lograr que los 2.500 asistentes a la inauguración del festival alfasino hiciesen la ola al grito de "podemos aguantar otros veinte años" distaron años luz. Aquellos que van de la televisión muerta a la televisión vivísima.

Los homenajeados con los Faros de Plata fueron Juan Echanove y Sara Montiel. El pedete lúcido de Turno de oficio estuvo a la altura. Sara, con esguince en el pie derecho incluido, ofreció una apoteosis de ordinariez difícil de superar. Sus coños y sus gilipollez aún deben estar chirriando los oídos de Alex Grijelmo, a quien vimos sentado junto a Pepa Fernández, que emitía las dos ediciones de su programa No es un día cualquiera' desde la Casa de Cultura de la localidad. Menos mal que, para compensar el bochorno, una deliciosa Elisa Matilla supo estar en su sitio, como siempre ha hecho presentando la mayor parte de las galas de este festival familiar que ha llenado veinte julios de nuestras vidas. Como fin de fiesta cantaron Víctor Manuel y Ana Belén, pero se ve que los derechos televisivos no se contemplaban y quedaron fuera de la conexión. Quienes quisieron música debieron migrar a la señal del Rock in Río, del que se ofrecieron siete horas consecutivas.

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