la ciudad y los días

Carlos Colón

'Ganapierde' y 'pierdegana'

EN pleno Gürtel, en las elecciones del 22 de mayo de 2011, el PP logró 1.208.603 votos en Valencia y el PSOE 684.893. Parece que a los valencianos no les afectaba el mayor escándalo en la historia de su comunidad. En pleno ERE, y con récord de paro tras 30 años de mediocre gobierno, el PSOE sólo pierde 9 escaños y el PP sólo gana tres. La respuesta de los votantes habituales del PSOE que no querían votar esta vez a su partido, pero tampoco que ganara el PP, ha sido votar a IU, duplicando su número de escaños. Dicho en votos, Andalucía aparece más equilibradamente bipartidista que Valencia -1.567.207 andaluces votaron al PP y 1.523.465 al PSOE-, pero igualmente indiferente a los escándalos de corrupción.

La lógica de las cosas, hasta la higiene democrática, aconsejaba que el PSOE pasara a la oposición. ¿Por qué no ha sido así? ¿Porque Andalucía es de izquierdas? Sólo tibiamente. Desmienten una afirmación tan rotunda los resultados de las últimas generales y municipales. Lo desmienten hasta los resultados del pasado domingo; porque si se suman los votos al PSOE y los de IU, la diferencia con respecto al PP no es tan significativa como para proclamar que Andalucía es un bastión de la izquierda: los 1.563.207 votos del PSOE y los 437.445 de IU -que van a exprimir sacando muchos litros de poder de una única naranja- no dan como resultado una Andalucía roja. En esta suma el desvaído rosa pálido del PSOE triplica al rojo de IU y le resta intensidad. Difícilmente se podría considerar de izquierdas -en el sentido político, cultural, social y éticamente fuerte de la palabra- la trayectoria del PSOE andaluz.

Tienen razón los de IU al proclamar que en estas elecciones ha habido un ganador, ellos, y dos perdedores, el PP y el PSOE. El primero ha ganado las elecciones y ha perdido el Gobierno de Andalucía. El segundo ha perdido las elecciones y sólo puede ganar el Gobierno de Andalucía aceptando sin rechistar las condiciones que IU le quiera imponer.

La reacción del PP, diciendo una y otra vez que han ganado tras perder la Junta en las elecciones que más fácil les ponía ganarla, y la del PSOE, saltando y brincando tras perder más de 600.000 votos y nueve escaños, han sido patéticas y hasta grotescas. Especialmente la del PP. Griñán, por lo menos, sabía que sería el futuro presidente de la Junta (batiendo el récord de serlo dos veces sin haberse presentado a las elecciones o ganarlas); podía felicitarse de lo barato que le han salido los escándalos; y había acertado separando las autonómicas de las generales. El PP perdía muchísimo más ganando que el PSOE perdiendo. ¿Y a esto le llaman victoria histórica?

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