La otra tele

Hyde

Gánsteres contra zombis

Aun lado del cuadrilátero, la enrabietada HBO, dispuesta a poner toda la carne en el asador para recuperar el trono perdido tras acabar hace años su santísima trinidad, Los Soprano, The Wire y A dos metros bajo tierra. Al otro, la mucho más modesta AMC, su gran rival de pago, en un estado de forma excepcional y que acude al combate como campeona, gracias sobre todo a Breaking Bad y a Mad Men, las dos series actuales de referencia, y en menor medida al delicatesen Rubicon. Durante las seis últimas semanas, los domingos han sido escenario de una pelea histórica en la pequeña gran pantalla: Boardwalk Empire versus The Walking Dead, gánsteres contra zombis, Scorsese y Winter contra Darabont y Kirkman. En este puente ha acabado el primer asalto y resulta difícil decidir para quién van los puntos.

Si utilizamos el universalmente aceptado medidor de ansiedad televisiva, ése que puntúa según las ganas que tengas de ver otro episodio, ganan los muertos vivientes, mucho más emocionantes pero también más ligeros de digerir, por muy paradójico que suene. Si lo que prima es la originalidad, ninguna ha inventado nada nuevo, pero ambas han aportado muchas cosas a géneros bastante manidos. The Walking Dead es un giro de tuerca serio, basado en un popular cómic, a películas como 28 días después y series recientes como las británicas Dead set (gamberrada muy recomendable) y Survivors. El apocalipsis según unos zombis que no hacen ni puñetera gracia, por muy ridículo que sea su andar. En cambio, BE vendría a ser una precuela irlandesa de Los Soprano: los años de esplendor de Atlantic City y el germen de la mafia que fue la Ley Seca. En calidad interpretativa, por mucho que nos convenzan un tipo relativamente desconocido como el británico Andrew Lincoln y Jon Bernthal, hay que apostar por la experiencia y la calidad contrastada: Steve Buscemi es mucho Nucky y Michael Pitt, uno de los mejores actores de su generación, se sale. Por mucho que intente arruinarlo todo la sensual pero terrible Paz de la Huerta, el elenco de secundarios de BE también es magnífico, y pienso especialmente en Stephen Graham como un joven Capone, en nuestro idolatrado Michael K. Williams, Omar Little, y en Michael Shannon.

Si miramos la escenografía, ambas se han gastado un pastón en la producción. La HBO construyó un pequeño paseo marítimo a semejanza del de Atlantic y la AMC ha invadido de zombis Atlanta y volado algún edificio con efectos especiales que ya querría más de una película. Por último un detalle sin importancia, pero vital para las cadenas: la audiencia. Ahí The Walking Dead ha ganado por KO. Si Boardwalk Empire empezó muy fuerte y después se desinfló bastante, la historia de un grupo de supervivientes en pleno armagedón ha superado todas las expectativas, con 8 millones de espectadores en el último episodio y batiendo récords en la franja de edad en la que se mueve la pasta de los anunciantes, de 18 a 49 años, para tratarse de un drama de una televisión de cable.

Primer asalto para los podridos, aunque adivine usted a quién me refiero.

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