Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Ghiggia murió recordando el 'maracanazo'

HABLABA de fútbol y en esto le llegó la Parca. Así, como siempre hubiese deseado, murió Alcides Edgardo Ghiggia, el protagonista del mayor vuelco a los pronósticos que registra la historia del fútbol. Hablaba de fútbol con un familiar, seguramente recordando que ese día se cumplían años de aquel gol a Barbosa que metió a Maracaná en un estado cataléptico para desencadenar una depresión general, ola de suicidios incluida.

Se había hecho un Mundial como casi siempre, a medida del organizador. Se remataba no con sistema eliminatorio sino en forma de liguilla y a Brasil, organizador y favorito, le bastaba el empate con Uruguay para ser campeón del mundo. Doscientos mil espectadores soplando de popa para inaugurar la estela de copas mundiales. Todo iba a favor de obra y no había una sombra de dudas, lo que se acrecentó con un gol de Friaça no más arrancar la segunda parte.

Maracaná era una fiesta y todo Brasil empezaba la cuenta atrás hacia el gozo sin preocupación alguna. Incluso el gol de Schiaffino con el que Uruguay ponía la cosa en tablas se acogió sin inquietud. Brasil iba a ser campeón sí o sí, de la misma forma que treintaidós años después en Sarriá ningún brasileño esperaba otro maracanazo por obra de Paolo Rossi. Y es que apenas queda algo en esta vida nuestra que sea nuevo bajo el sol que nos continúa alumbrando.

Pero el drama brasileño que iba a convertirse en gozo para la grey charrúa andaba emboscado mientras el crono galopaba inexorablemente hacia el éxtasis. Y llegó el minuto 79 para que Ghiggia, un uruguayo de ascendencia italiana, percutiese por su flanco, el diestro, para plantarse ante el arquero local y batirle por su palo. Ahí se acabó todo y nació el maracanazo; sesentaicinco años después, recordando la gesta una vez más, fallecía su protagonista hablando de fútbol, cómo no.

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