Editorial

Un Gobierno que confunde

SI el Gobierno no está sumido en el desconcierto, lo parece. Desde luego, desconcierta a los ciudadanos en asuntos que requieren claridad y firmeza. Como el sistema de pensiones. La semana pasada impactó a la opinión pública y desafió a los sindicatos con su propuesta de retrasar la edad de la jubilación, colocándola en los 67 años de manera progresiva a fin de asegurar el sistema, amenazado de colapso a causa del envejecimiento de la población y el incremento de la esperanza de vida. Ante la polvareda levantada se ha apresurado a matizar que se trata de un proyecto no cerrado y que solamente se hará si existe consenso en el Pacto de Toledo. Ayer reincidió en el error. Se hizo público que en el plan de estabilidad remitido a Bruselas se contemplaba otra iniciativa que los expertos vienen manejando: la ampliación de los 15 a los 25 años del periodo de vida laboral y cotización a la Seguridad Social que se computa a efectos de calcular la cuantía de la pensión de jubilación que corresponde a cada trabajador. Desvelada la medida, el Ejecutivo ha vuelto a rectificar, esta vez en pocas horas: el documento remitido a la UE contemplaba esta posibilidad como una simple simulación, no como una medida ya decidida, y para evitar confusiones el párrafo en cuestión ha sido retirado del documento. Da la impresión de que el Gobierno no sabe bien lo que quiere hacer con las pensiones o de que, en cualquier caso, pretende vender a la Unión Europea un ajuste en las prestaciones sociales que ayude a cumplir la necesaria reducción del déficit público y vender a los españoles que no habrá recortes en los derechos sociales ni siquiera en la actual situación de recesión y destrucción de empleo. Pocos dudan de la necesidad de arreglar las cuentas públicas y planificar el sistema de pensiones para que sea viable dentro de 20 años, si bien el Gobierno sigue inactivo con respecto a problemas graves del presente, como la reforma del mercado de trabajo o del sector energético. Pero es que, además, estos vaivenes sobre una cuestión tan esencial como las pensiones son lo contrario de lo que hace falta: ideas claras, voluntad de ponerlas en práctica y un rumbo cierto de la economía nacional. El Gobierno está sembrando desconcierto.

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