con efecto

Javier Mérida

Gordillo debió usar la suya, la izquierda

ANDAN empeñados en el Betis en dar cancha al desliz de Marcelino. Y se están equivocando uno tras otro alimentando un debate absurdo que resucitará veremos de qué forma cuando las calendas vislumbren ya el primer derbi. Explicado de más que el técnico sevillista debió haber toreado al oyente que le inquirió vía Facebook, hasta hay que soportar la torpeza de Bosch contestándole con un estilo que se parece muy poco al que debería anidar en el Betis. Pero, claro, de quien no es sevillano ni bético ni le gusta el fútbol poco o nada se puede esperar más que ese afán de protagonismo desmesurado que va a acabar por fagocitarlo.

Pero lo de Gordillo sí sorprende. Y, sobre todo, porque en su irónica respuesta ofrece la sencilla explicación al origen del chispazo: Marcelino es nuevo en la ciudad. Pero él no, y sí sabe la trascendencia de su respuesta. Odio poner ejemplos, pero si la realidad me da en la cara jamás la eludiré y, por Nervión, su presidente sí cerró el debate. Por Heliópolis, su homólogo optó por abundar en el mismo y hay que preguntarse por qué. ¿Puede a estas alturas ya Gordillo sumar más puntos ante el beticismo?

Con la mochila atiborrada de títulos y 75 internacionalidades a sus espaldas, no habrá ganado nada con su alegre perorata y encima perderá el cariño de algún sevillista. Además, el presidente del Betis jamás debe entrar al trapo de lo que diga un empleado cualificado del Sevilla, que ya lo hará Mel si lo cree oportuno. Aunque me temo que éste sólo dirá que el balón dictará sentencia porque piensa igual que Marcelino y así lo dejó claro antes de que entrara en acción el astur.

Gordillo, excelso con la pierna zurda, debió a su vez responder con mano izquierda. O más bien callarse, como hizo acertadamente cuando un árbitro masacró al Betis.

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