Visto y oído

Francisco Andrés Gallardo

'Goyeros'

CARMEN Machi, aprovechando la máquina del tiempo de Los cronocrímenes, tenía en el atril de la gala de los Goya las críticas que iba a recibir por su (endeble) trabajo de este domingo. No leyó esta columna, pero aquellos presuntos comentarios ácidos no están desencaminados de la realidad. Ese mismo gag de las críticas del día después lo podía haber aprovechado de otra manera. Muchos querían ver en Machi a Aída. Por supuesto que no iba a ser así. Pero a la actriz le faltó gasolina de guión para haber brillado en la noche. Menos modelitos y más guionistas, sería el resumen. La crisis no podía ser una excusa.

Quienes al menos suplieron lo previsible de las entradillas de Machi fueron los de Muchachada Nui. Sus sketches fueron lo más divertido de una noche rutinaria. Los de Joaquín Reyes, jugando a la sesión de videocámara gamberrilla, estuvieron geniales en algunas de sus parodias sobre la trastienda del cine, como el diálogo entre actores pelotas, babeantes (literalmente). Fue desternillante la historia sobre la adaptación cinematográficas de libros como Teo en el parque y Cómo dejar de fumar en nueve días. Pero poco más. Tras la alfombra verde la gala arrancó con un morreo de la Machi con José Coronado y con Santi Millán y a su vez entre éstos. Lo del intercambio de fluidos está muy visto. Y eso fue sólo el principio. La mayor frescura estuvo en la concurrencia, como al que se le cayó el galardón o esos premiados que aparecieron sospechosamente eufóricos.

En el colmo del despropósito de TVE con los Goya se encuentra el retardo exagerado entre lo que se sucedía en vivo en Ifema con lo que se estaba emitiendo en antena. Los cortes publicitarios mandaron casi a la madrugada un evento que en tiempo real acabó al filo de la medianoche. Y eso que hablamos de una cadena pública.

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