'Gran Torino' en la Casa Rosa

LA entrevista comienza con la misma pregunta con la que acaba. Pidió tiempo para pensársela. Del mismo modo que hay olores, canciones y sabores que identificamos con determinados momentos de nuestras vidas, le preguntamos al presidente, cinéfilo constante, cuál es la película que recordará de este periodo cambiante. "La mejor, sin duda, es Gran Torino", interpretada y dirigida por Clint Eastwood. (No le gustó mucho Slumdog Millonaire). Y la desmenuza así: "Kowalski (Estwood) es un hombre que se morirá y nadie se acordará de él cuando se haya muerto, que no le quieren ni sus hijos ni sus nietos, que él no quiere a sus vecinos y que termina haciéndose un héroe de leyenda. De un ciudadano corriente en un mundo corriente, Eastwood consigue hacer una tragedia griega". Hay quien mantiene que Gran Torino ha sido el testamento de este magnífico cineasta al que la edad le ha engrandecido. "¿Se siente, usted, identificado con él?", le preguntamos. "No, en absoluto, para nada", responde. "¿Cómo va a ser? Es un genio". Pero, allí, en la Casa Rosa, Griñán, rodeado de su joven equipo, parece uno de esos veteranos seguros e, incluso, un tanto sobrados que a Eastwood le gusta interpretar. "¿Se irá usted a vivir a San Telmo?". "No, seguiré en mi casa de Mairena, mi hogar, más incómodo para la seguridad, pero ya les he dicho que se las apañen".

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