Grecia pide el tercer rescate

LA crisis griega y europea entró ayer en una fase más propicia a su resolución cuando las autoridades de Atenas solicitaron formalmente al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) la concesión de un nuevo préstamo, de alrededor de 50.000 millones de euros en tres años, "que será usado para hacer frente a las obligaciones y garantizar la estabilidad del sistema financiero". Se trata del tercer rescate pedido por Grecia y su concesión aparece como imprescindible para superar las dificultades actuales, la intervención bancaria y el corralito y evitar, en definitiva, la suspensión de pagos y la quiebra del Estado griego. Aunque las concesiones que el Gobierno de Alexis Tsipras está decidido a hacer como contraprestación al rescate serán detalladas hoy en documentos remitido al Eurogrupo, el Ejecutivo heleno ya ha adelantado que impulsará de manera inmediata la subida del IVA y la reforma del sistema de pensiones del país, los dos cambios fundamentales que venía exigiendo la troika que representa a los acreedores de Grecia, ya que los considera indicativos de la voluntad griega de sanear las cuentas públicas, aumentando los ingresos y reduciendo los gastos de un Estado en riesgo de continuo incremento del déficit y de la deuda, con exceso de clientelismo y falta de responsabilidad fiscal en sectores notables de la población. Con respecto a la deuda, Tsipras no insiste en su exigencia de lograr una quita de la misma, limitándose a agradecer, en el marco del acuerdo de rescate que se propone, la posibilidad de explorar medidas que hagan la deuda sostenible y viable. Una referencia suavizada a este conflictivo asunto, que se atendería en el otoño y no a corto plazo como venía defendido el Gobierno de Atenas. En este contexto y ante la nueva actitud de Tsipras se abre la perspectiva de un probable acuerdo de los jefes de Gobierno europeos, convocados para el próximo fin de semana, para facilitar el rescate demandado y salvar a Grecia de la ruina a la que estaba abocada de haber continuado su aislamiento y la ruptura con la troika. No va a ser fácil, de todos modos, después de la desconfianza que se ha instalado entre las partes y la versatilidad de las posiciones de Grecia. Tan sólo hace unos días de que los ciudadanos griegos fueron convocados a pronunciarse en un referéndum sobre las condiciones que planteaba el Eurogrupo para conceder el préstamo, cuyo rechazo por Tsipras provocó la ruptura de las negociaciones. Tsipras logró que la mayoría de los griegos le respaldasen, y ahora es él el que asume las condiciones que hace una semana le parecían inaceptables y atentatorias contra la dignidad de su nación. El cambio ha sido espectacular. Por ahora.

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