manuel Barea

Grecia sólo sabe que no sabe nada

Tsipras traga. Ahora que parece que Sócrates no dijo aquello de sólo sé que no sé nada, seguro que en su estupor miles de griegos lo llevan repitiendo desde hace días. Es aburrida y cansina la cantinela de que Grecia inventó la democracia. La democracia la inventó Francia cortando cabezas pero la patentó y la exportó y sigue haciendo negocio con ella Estados Unidos a base de tiros y de bombardeos indiscriminados (recuérdese que estamos a menos de un mes de los cincuenta años de Hiroshima). Pero a los muy demócratas griegos, con su referéndum, lo que les va a caer encima son más recortes; o sea, más penurias que -no lo duden- van a sufrir los únicos que conjugan este verbo en pasado, presente y futuro desde que se levantan hasta que se acuestan: endurecimiento de la reforma laboral, en las pensiones, más privatizaciones... Y así siguen en Europa, que es como hacerlo en una de esas reuniones a las que te invitan y en las que te dan la bienvenida, con abrazos incluidos, y en cuanto te levantas para mear los demás cuchichean con desprecio y se preguntan qué hace aquí este. Es lo que hizo Tsipras, se ausentó para mear, pero fuera de la taza, o en los pantalones. Aunque, visto lo visto al día de hoy, fue más una cagada. Va el primer ministro y convoca un referéndum y hace campaña a favor del no, y los griegos lo secundan y gana el no, y una semana después va y termina aceptando lo que le imponen los jefes Merkel y Hollande y el resto de la pandilla. Te puedes quedar con nosotros, Tsipras. Y los griegos ya sólo saben que no saben nada. O sí, una cosa sí: que una vez más ganan los de siempre. ¿Cómo es posible que aún quede gente empeñada en hacerse ilusiones?

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