La esquina

josé / aguilar

Grietas en el bipartito

LAS discrepancias en el Gobierno andaluz entre PSOE e IU ni son nuevas ni son extrañas. Unidos por la necesidad (por la necesidad de cerrar el paso al PP), son dos partidos diferentes que vienen, además, de un prolongado enfrentamiento histórico y que disputan un espacio electoral en buena parte común. Hasta ayer mismo, como quien dice, el sueño de IU era sorpassar al PSOE como referente de la izquierda, y el del PSOE la desaparición de IU.

Llegaron, pues, a improvisar una coalición y a pactar un programa para gobernar Andalucía. Ya se sabe lo que pasa con los programas a dúo: están llenos de principios compartidos y de buenas intenciones, pero luego cada uno los interpreta a su modo y los gestiona con matices diferentes en cuanto a prioridades y ritmos. Por lo demás, la crisis se encarga de hacerlo todo más complicado. Donde no hay harina, todo es mohína, no se olvide.

Lo que quiero decir es que las tensiones en la Junta entre los dos socios son lógicas. Y también es lógico pensar que se sobrellevarán mejor cuanto más lejos estén las próximas elecciones andaluzas y que probablemente acabarán en ruptura cuando éstas se vislumbren en el horizonte. Hasta entonces el Gobierno de coalición gozará de buena salud o, si se prefiere, de la famosa "mala salud de hierro". No hay alternativa, salvo entregarle el poder al PP o disolver anticipadamente el Parlamento.

Pero es un hecho cierto que las grietas se agrandan. Esta semana, mucho más, después de que los socialistas hayan recibido con displicencia o disgusto los anuncios de consejeros de IU de que la Junta garantizará los suministros de luz y agua a los andaluces en riesgo de exclusión y permitirá a los inquilinos de sus viviendas que no puedan pagar el alquiler compensarlo con trabajos para la comunidad. El PSOE trata de evitar que la coalición le arrebate la bandera de lo social precipitando la difusión de medidas que aún no se han acordado en el Consejo de gobierno o, incluso, no se ha evaluado su coste. IU, por su parte, intenta forzar la máquina y atribuye las divergencias a la falta de coordinación entre consejeros y diputados socialistas.

IU impulsa una recogida de firmas a favor de la tasa a las grandes superficies. Una presión más a sus socios, que la rechazan desde hace meses. Esto sí es peligroso para la coalición: hace cundir la idea de que hay dos gobiernos paralelos, uno de cada partido. Falta lealtad.

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