Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Griñán, sigue

EL trabajo en estéreo que Chaves y Zapatero están haciendo para llevarnos a las urnas el 9 de marzo para votar Parlamento andaluz y Cortes generales, todo de golpe, tiene sus cosas buenas. No es broma. Zapatero convence a Pedro Solbes, un hombre serio, razonable, prestigioso, para que siga de ministro de Economía y Hacienda, y de vicepresidente segundo. Y, en paralelo, Chaves hace lo mismo con nuestro Solbes, José Antonio Griñán, a quien pueden atribuirse parecidas cualidades, sin exagerar.

El consejero insinuó el lunes por la noche en Sevilla, en el primer acto público de la Asociación para el Progreso de la Dirección de la Zona Sur, que va a seguir en el cargo. Bueno, lo dijo como se dicen estas cosas, con una elipsis, porque antes hay que ganar las elecciones: "Haber sido testigos de tanta historia no nos invalida para seguir asumiendo un cierto protagonismo en ella". Traducido, significa que Chaves le ha pedido que continúe en su puesto y Griñán ha dado marcha atrás en sus planes personales de retiro. Con dos ventajas sobre Solbes: tiene cuatro años menos y no tiene que desmontar una oficina económica en la presidencia del Gobierno desde la que los Sebastián de turno le tocan las narices a grandes empresas. Aquí ese capítulo va como la seda.

Ya no nos acordamos de estas cosas, pero cuando la actual ministra de Fomento, que Dios guarde, dejó el cargo de consejera de Economía, las cajas de ahorro eran un quebradero de cabeza: que si la fusión de las cajas sevillanas es insolvente e inviable y no la pienso firmar, que hay que declararle la guerra a la Iglesia por su numantina resistencia en CajaSur... Esto por no sacar otras ocurrencias, del tipo de ya hemos conseguido la convergencia con Europa. En fin, da gusto disfrutar ahora de cordura y compostura.

En el mismo acto de la APD Sur, Griñán recordó las balanzas fiscales publicadas por el BBVA la pasada semana. Hay que apuntar que existen no menos de veinte métodos solventes de establecer balanzas fiscales y ninguno puede atribuirse la perfección. El consejero comentó que hay once comunidades autónomas, de las 17, con más ayudas por habitante que Andalucía. Es pertinente la explicación, como otras ofrecidas en días anteriores; además de balanzas fiscales, hay déficits históricos y flujos comerciales a tener en cuenta. Los catalanes presumen de lo generosos que son con la solidaridad regional. Y justifican que se les ha acabado la paciencia. Tiene gracia la cosa, porque en un mercado nacional sin aranceles somos unos magníficos clientes obligados de estos presuntos solidarios. ¿Durante cuánto tiempo debe durar la compensación? Mientras dure ese mercado único y las diferencias de renta. Para garantizar esos derechos está el Estado. Menos mal que, para recordarlo con autoridad, está Griñán. Y que se queda, si ganan los suyos.

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