Crónica personal

Pilar Cernuda

Guerra de cifras

SE enredaron en la guerra de cifras, en el bono alemán y en el déficit y ahuyentaron a un número considerable de ciudadanos que esperaban que el vicepresidente económico y el aspirante les hablaran alto y claro de sus problemas del día a día, de las dificultades actuales para llegar a fin de mes, de la posibilidad real de incrementar sus pensiones, bajar los impuestos y encarar el futuro con cierto optimismo.

Solbes pisó más fuerte, apareció muy seguro de sí mismo y en cierto sentido tratando a Pizarro como si fuera un recién llegado al mundo de la política y economía. Pizarro no acertó en la forma, se le vio nervioso y no quiso o no fue capaz de salir de la trampa de cifras a la que le llevó Solbes. Dijo cosas importantes, pero pasaron a segundo plano al dejarse llevar por la estrategia de Solbes de poner datos encima de la mesa que aparentemente demostraban que las cuestiones económicas no han salido mal.

A Pizarro se le notaba que no estaba tan cómodo como se ha sentido en las reuniones y mítines en los que había participado hasta entonces. Se asesoró mal, prefirió acudir a Faes antes que dejarse aconsejar por los estrategas del partido, y de tanto subir a las alturas olvidó la calle, que era precisamente su fuerza, lo que le había convertido en un candidato con gancho, un importante fichaje del PP. Las propuestas que presentó en el debate fueron acertadas y algunas de sus críticas al Gobierno muy creíbles, pero al empeñarse en moverse en las alturas -que era lo que convenía a Solbes- perdió la baza que le ofrecía el cara a cara con el responsable de una política del Gobierno, la económica, que indudablemente no ha ido bien, por mucho que Solbes se empeñe en lo contrario esgrimiento cifras y esquemas macro.

En el PP deberían tomar nota de lo ocurrido. En unas elecciones en la que no se ha fijado todavía el voto, con sondeos que apuntan al empate técnico, los debates de campaña son clave. El de Solbes y Pizarro era uno de los más importantes y no se han cumplido las expectativas, están obligado por tanto a preparar bien los dos de Rajoy con Zapatero si quieren sacarles rédito en votos.

Cuando los políticos andan en la pelea de partidos y en las grandes cuestiones de Estado, los ciudadanos se pierden y además no se sienten bien representados, tienen la sensación de que no se conocen suficientemente sus problemas, que sus asuntos no preocupan a nadie. Cuando mejor estuvo Pizarro fue cuando explicó que los productos españoles que se exportan a la Unión Europea han subido menos de precio en los países de la UE que en España. Ese era el camino que tenía que haber seguido. Ha dado titulares, ha presentado propuestas, ha rebatido varias de las cifras del ministro... pero le faltó un punto de populismo. Y lo curioso del caso es que a populismo pocos ganan a Pizarro.

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