bICHEO POR LA TDT

Fátima Díaz

Hace falta tener estómago

Lo podían haber titulado Coronarias obstruidas. Pero no. Crónicas carnívoras (cuyo título original es Man vs. Food) refleja mejor la filosofía de este programa con el que el canal Energy rellena sus tardes-noche. Una filosofía directa, repetitiva y de excesos; la única que puede invitar al espectador a ver un espacio que si don Manuel Torreiglesias tuviera que presentar, le da el infarto que lleva toda su vida previniendo. Una forma de entender la tele, desde luego, en las antípodas a Saber vivir o al actual +Vivir.

Los norteamericanos, de esto no cabe ninguna duda, son únicos a la hora de sacarse de la manga realities. En este Crónicas carnívoras, por ejemplo, un tal Adam Richman explora Estados Unidos de cabo a rabo buscando los retos más inverosímiles relacionados con la comida. Tiene un don especial el muchacho para topar con los restaurantes que ofrecen los platos más abundantes, grasientos y de dudosa salubridad. Pero también por encontrar concursos que rayan en el suicidio colectivo, como aquel que consiste en comerse una pizza del tamaño de la rueda de un carromato o la hamburguesa XXXL que se come Obélix diariamente para desayunar. Un héroe de los que no quedan. Menos mal, porque los centros de salud y hospitales no darían abasto para atender intoxicaciones, hernias de hiato, gotas, colon irritable y otras dolencias habituales entre los comensales que nunca parecen sentirse llenos.

Uno cree que comer es un placer hasta que tropieza en el mando con programas como éste. Recomendación importante para principiantes: no lo vea después del almuerzo, podría cortársele la digestión. Si lo ve antes, tampoco es que abra el apetito. Así que, bien pensado, no lo vea y punto. Y si le pilla desprevenido, cambie rápido, que sus seguidores dicen que engancha enseguida.

Este Adam Richman con ganas de provocarse ardentías no ha descubierto tampoco la pólvora. En 2004, Morgan Spurlock ya aplicó esta arriesgada receta al cine dando como fruto el documental Super Size Me, que demostraba los efectos perjudiciales sobre la salud de basar la dieta en la comida de McDonalds. Un hito mediático significativo en unos tiempos en los que la obesidad mórbida está a la orden del día, y la gente joven se reparte para ir a cenar entre dos opciones bien dispares: los restaurantes tipo El Bulli o el Burguer King. Lo peligroso de Crónicas carnívoras es que ni siquiera tiene moraleja al final.

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