Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Hacer caja

LA princesa volvió a las nocturnidades con un sonoro corte de mangas, con toda su ira contenida, sus ojos saltones y sus conversaciones de despacho. La princesa está triste, pero sobre todo está más cabreada que un acreedor portugués. Su ex pareja, el torero, ultima su fichaje por Telecinco y en su casa televisiva le dan para el pelo porque, en fin, Telecinco es como es, como un escorpión de Esopo: aguijonea porque Italia lo hizo así. Durmiendo con los enemigos siempre se consiguen todas las primicias y de esta manera todo queda en caja. Qué familiar.

"Salgo como un toro", avisó la vúlgara, a la que no le importaba que le cortaran el rabo. Con perdón. Ni que sufriera un descabello en su marchita pelambrera. Un amante, o no, confesó días atrás en el polígrafo (buf, lo que faltaba) que se había enrollado bastante con esta supina estrella, en una nueva tormenta perfecta en torno a lo mismo. Eterno retorno. Como un burro en la noria. En La Noria y en Sálvame.

La princesa y su corte aburren a todo el mundo. Bueno a todos no, hay por ahí todavía unos tres o cuatro millones de fieles, y detractores, interesados en lo que cuenten o dejen de contar las castastoas de los jesulines. Esa silenciosa minoría seguidora de todos los belenes es la que hace más ruido en los despachos y en las agencias de los anunciantes. Hay más canales, y hay más gente, pero estos afectos a Vulgaria marcan la insana tendencia. Y vuelven las polémicas principescas y serranas, como una eterna reposición de Los Simpson y Bob Esponja. A Jordi González se le ha puesto la cara de Calamardo y a JJ Vázquez, la de Smithers.

Y en los luxes, tras voceríos y polígrafos, meten al Golosina en La caja para adobar del todo el batiburrillo. A esta caja de Sálvame también la deberían también expedientar.

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