Editorial

Hillary Clinton: socios en vez de adversarios

EL presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, confirmó ayer el nombramiento de Hillary Clinton, su gran rival en la lucha por la nominación como candidato demócrata, para ocupar uno de los cargos más importantes de su futura Administración: secretaria de Estado. Clinton ha subrayado como principal objetivo de su gestión "construir un futuro con más socios y menos adversarios"; es decir, desandar la vía acometida por la Administración Bush, bajo el impacto del bárbaro desafío del terrorismo islamista, al enfrentarse a sus aliados democráticos con una política unilateral que ha creado un mundo más inestable y violento que el que recibió. Como la estrategia de Obama está llena de matices y pragmatismo, el nombramiento de la senadora por Nueva York ha coincidido con la ratificación en su puesto del secretario de Defensa, Robert Gates, que se ha mostrado contrario a las propuestas presidenciales de fijar ya un calendario de retirada de las tropas norteamericanas en Iraq. En estas semanas que preceden a su definitiva toma de posesión como líder de la primera potencia mundial, Barack Obama está demostrando que pone el patriotismo por encima de otras consideraciones, lo que le ha llevado a echar mano de dirigentes del partido republicano que estima serán útiles en la nueva etapa. En el otro gran tema de la legislatura que ahora se inicia, la crisis económica, el presidente ha sido igualmente receptivo a las demandas nacionales y ha elegido a sus colaboradores en función de su idoneidad, sin tener en cuenta en exceso sus adscripciones partidistas. Los ha designado por su valía, sin hacer caso a los grupos de presión instalados en Washington, además de someterlos a un prolijo cuestionario obligatorio para asegurarse de que sus intereses serán exclusivamente los del progreso de la nación y de que no están manchados por actividades especulativas o corruptas. Afrontar la lucha contra el terrorismo, devolver a Estados Unidos su posición de liderazgo moral y político del mundo civilizado, y encarar la grave crisis económica y financiera son los tres retos principales de Obama y, para ello, el nuevo presidente intenta cimentar un equipo político experimentado y solvente.

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