las dos orillas

José Joaquín León

Homenaje a Maldonado

HA llegado la Semana Santa, que es el suplicio del meteorólogo. En estos días iluminados (o nubosos, esa es la cuestión) el hombre más importante en Sevilla, la verdadera autoridad local, no es el alcalde Zoido, sino el meteorólogo de referencia, que es José Antonio Maldonado. Cuando le dieron la prejubilación en TVE dejó de ser el hombre del tiempo de los telediarios, pero como siguió ejerciendo, como está mojándose en una web que se llama eltiempo.es (que es lo primero que te sale en Google cuando tecleas el tiempo), ahí se la jugó Maldonado. Siendo como es sevillano, y además capillita, le ha pasado casi lo mismo que a Julio Marvizón, que aún lo tuvo peor, pues llegó a estar en el Consejo de Cofradías. Lo que aguanta Maldonado en estos días no tiene precio. Se juega el prestigio de su carrera meteorológica con cualquier chaparrón que apunte por el horizonte.

Nadie se da cuenta de la responsabilidad que asume este hombre, al igual que sus compañeros de profesión. Si dice que hoy va a llover y llueve, malo, porque hasta le echan las culpas, como si empujara a las nubes. Si dice que va a llover y no llueve, peor, porque entonces le echan las culpas de no haber salido la cofradía. Si dice que no va a llover y llueve, peor todavía, porque entonces será culpado del remojón que se llevó la cofradía por salir cuando ya estaba la nubecita chispeando. Y si dice que no va llover y no llueve, nadie lo felicita, porque es lo que se esperaba, por supuesto.

En esta ciudad -donde tiene una calle el azofaifo en pleno centro, o donde la tienen el lince, el koala y las letanías al completo, un poco más lejos- no se explica uno el criterio que se sigue en el callejero. Y que se la dediquen a una señora porque es una actriz progre de las nuestras, y luego llegan los otros y se la quitan. O que intenten encajarle la plaza más cautivadora de Santa Cruz al compañero Indalecio Prieto y luego se lo lleven donde Tomás de Ibarra, cuando en Amate quedaría superior.

Si José Antonio Maldonado,que es hermano de La Soledad de San Lorenzo, hubiera sido un actor o cantautor de la zeja, ya tendría alguna calle dedicada en tan histórica collación. Se la hubieran quitado a Pescadores, o al Hombre de Piedra, que no puede protestar. Pero como es un meteorólogo, sólo se acuerdan de él cuando llega la Semana Santa. Por eso, aunque la calle la tiene prácticamente imposible pese al cambio local, lo suyo sería dedicarle un homenaje a José Antonio Maldonado un Viernes de Dolores, en plena elucubración sobre si va a llover o no.

Desde los tiempos de los hechiceros hemos cambiado poco. A Maldonado y sus compañeros mártires los siguen tomando en estos días como si bailaran la danza de la lluvia. Y no se lo agradecen.

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