la ciudad y los días

Carlos Colón

Homenaje a Rogelio Hernández

VEÍA estas navidades en Canal Sur el Ivanhoe de Richard Thorpe. Y uno de los muchos placeres que me producía eran las voces de Rafael Navarro, Elvira Jofre, María Victoria Durá, Rafael Luis Calvo, Víctor Ramírez o Emilio Fábregas. Para quienes la vieron por primera vez en su estreno en el Coliseo España en octubre de 1953, en su reestreno preferente en el San Vicente en enero de 1954 o en su posterior peregrinar por los cines de verano, las salas de reestreno más modestas y los cines parroquiales hasta 1961, estas son las voces más verdaderas de Robert Taylor, Elizabeth Taylor, Joan Fontaine, George Sanders, Robert Douglas o Felix Aylmer; las del cuadro de actores de doblaje de Metro Goldwyn Mayer en España, precioso añadido sentimental que resucita nuestras memorias del cine.

Despreciada e ignorada creatividad de los actores de doblaje. "Tengo la impresión desde siempre que, salvo para unos pocos, la actividad de doblar películas ha sido y es algo desconocido", decía el actor de doblaje Rogelio Hernández, fallecido la semana pasada y en cuyo homenaje escribo este artículo. Tenía razón. Hace tiempo que muchos pedimos que los títulos de crédito incluyan los nombres de los actores de doblaje. Es un acto de simple justicia y de necesario reconocimiento profesional. Hasta se le hace un favor al público, que podría así identificar, agradecer y admirar las voces que ya para siempre se funden con el rostro de un actor.

La voz de Rogelio Hernández se fundió en España con los rostros de Newman, Belmondo, Brando, Nicholson o Caine. Pero no basta decir esto. Hay que poner caras concretas de personajes concretos vistos en salas concretas a estos nombres. Porque antes del exilio en las multisalas, los cines quedaban unidos a las películas y las voces que se veían y oían en ellos.

Para mí Rogelio Hernández es voz del Marlon Brando de La jauría humana en el Cervantes; del Charles Bronson de La batalla de las Ardenas con la que se inauguró el Villasís; del Michael Caine de La huella en el Cervantes; del John Cassavettes de Doce del patíbulo en el Florida; del Tom Courtenay de Doctor Zhivago en el Cervantes; del Peter Falk de La carrera del siglo en el Llorens; del Paul Newman de Dos hombres y un destino en el Pathé o de Cortina rasgada en el Imperial; del Peter O'Toole de Lord Jim en el Cervantes y de Becket en el Delicias; del Jack Lemmon de Con faldas y a lo loco en el Palacio Central; del Robert Redford de Los tres días del Cóndor en el Emperador; del Robert Shaw de Pelham uno, dos, tres en el Goya. Películas, cines, memorias, vida. Gracias por tu voz, Rogelio Hernández.

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