la ciudad y los días

Carlos Colón

Homenaje a don Pedro Morales

EL lunes don Pedro Morales Muñoz recibió la Saeta de Oro que cada año concede la Cope. Más que merecido homenaje al maestro que inició su trayectoria sevillana con el gozo de Esperanza Macarena y la culminó con las conmovedoras marchas serias -a él no le gusta decir fúnebres- Te veré en el Cielo y Juan Jesús. Poco a poco la ciudad, que le sigue debiendo una calle, le va haciendo los homenajes que merece.

Porque Pedro Morales le hizo a la Macarena una de sus más hermosas y populares ofrendas musicales; y una ofrenda a la Macarena lo es a Sevilla y a su Semana Santa toda.

Tiene la Esperanza, desde la de su nombre que le dedicó López Farfán en 1899 a la que le compuso Alonso Delgado en 2006, más de medio centenar de composiciones firmadas por Turina, Guerrero, Cebrián o Quintero. De entre ellas hay tres que para muchos de nosotros son la Macarena misma puesta en música: Pasa la Virgen Macarena de Pedro Gámez Laserna, Esperanza Macarena de Pedro Morales y Coronación de Pedro Braña. Irrepetible trío de Pedros. Tal vez sea porque vivimos sus estrenos cuando empezábamos a vivir nuestra Semana Santa niña y joven en 1959, 1964 y 1969. Tal vez sea porque aún no se habían recuperado las más antiguas de López Farfán, Guerrero o Cebrián. O tal vez -seguro- porque pocas veces se ha expresado lo tan difícilmente expresable -esa mezcla de fuerza y delicadeza, extroversión e introversión, loca alegría y honda pena- convirtiendo en música el sentimiento y desnudando el sentimiento con la música. El caso es que para mi generación la Esperanza suena a Gámez Laserna, Braña y Morales.

Hubo un momento glorioso en la historia de la música macarena en el que los tres maestros coincidieron en Sevilla con responsabilidades al frente de sus agrupaciones. Fue a finales de los años 50 y principios de los 60. Braña dirigía la Municipal; Gámez Laserna, Soria 9; y Pedro Morales era su ayudante y segundo director. Aunque en realidad era más que eso porque Gámez Laserna, a quien Pedro Morales consideraba un segundo padre, había sido antes su maestro de armonía y su director en la Banda del Regimiento de Infantería de Lepanto en Córdoba. En 1962 este jienense nacido en Lopera en 1923, formado en Córdoba y Madrid, músico militar desde 1943, fue ascendido a capitán y marchó a Toledo como director de la Banda de la Academia de Infantería. En 1967, tras la jubilación de su maestro, regresó a Sevilla como Director de Soria 9. Y un año más tarde le nació su primera marcha sevillana cuando entraba la Macarena en la Campana. Pero eso lo contaré mañana. Mejor: lo contará el maestro Pedro Morales.

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