Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Honesto pulso el de Chaparro

El trianero está ennobleciéndose a base de aparcar el interés personal, pero es injusto exigirle una renuncia

CONTAR con una secretaría técnica normal, con una ciudad deportiva normal y con un equipo que te garantice 40 puntos en casa no es nada del otro mundo cuando se cuenta con una afluencia asegurada que está sólo por debajo de cuatro estadios de Primera División. Son las exigencias de un hombre que está poniendo en juego el pelotazo de su vida. De haber dicho a todo que sí, Paco Chaparro ya habría rubricado un sustancioso compromiso por el club de toda su vida, pero quiere tanto a ese club de toda su vida que anda ahí, apretándole las clavijas al hombre que aún hace y deshace en el Real Betis Balompié.

Desconozco si Lopera anda en negociaciones con otro que no sea Paco Chaparro. En realidad no sé si tiene alguna alternativa a Chaparro en estos momentos, pero sí puedo asegurar que el trianero sería ya el entrenador del Betis si no fuese lo muy bético que es. Con el cheque que le ha ofrecido Lopera, el más encopetado de los técnicos disponibles, y hasta muchos de los no disponibles, le hubiesen dado el sí a la mano del Betis, todavía Real Betis Balompié. No ha ocurrido así porque Chaparro estima que conviene seguir poniendo pies en pared a fin de que el Betis, aún Real Betis Balompié, respire de una puñetera vez, pero ¿hasta cuándo?

No sé cuál va a ser el desenlace de esta novela por entregas que es la negociación de Lopera con Chaparro. No sería lógico exigirle al trianero lo que jamás se ha hecho en fútbol, mirar por el club antes que por uno mismo. Por tanto no cabe hacer vaticinios y sí aplaudir a un bético que mantiene un pulso febril que se le puede volver en contra. Chaparro quiere que su Betis sea un club normal con un equipo normal. Todo lo normal que pueda ser un club con el triple o más de apoyo social que pueda tener el Villarreal, otra vez en Champions y nodriza de nulidades para el Betis. Pulso tremendo, pero no es justo exigirle que tense la cuerda y que el cheque sea para otro.

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