Desde el fénix

José Ramón Del Río

Horrorizada

NUESTRA impar vicepresidenta del Gobierno ha declarado sentirse "horrorizada" cuando, después de haber posado para una foto con un empresario nigeriano, que ha instalado un centro de procesado y selección de chufas (aquí llamadas cotufas) le indicaron que las tres mujeres que le acompañaban en la foto eran sus esposas. Al parecer, y por la juventud de éstas, pensaba que eran sus hijas.

Hay que preguntarse por qué se horroriza la ministra. Si es por la poligamia, no tiene razón, porque, si para nuestra cultura no es admisible, ni en su versión del revés, que es la poliandria, existe -sobre todo la poligamia- en otras culturas o civilizaciones. De ellas la más conocida es la musulmana, porque el Corán consiente que se tengan hasta cuatro mujeres, siempre que se las pueda mantener, y a sus hijos. También existió la poligamia entre los hindús, judíos sefarditas, mormones de la iglesia de Jesucristo de los Santos, indios mexicanos, etcétera. Hoy en EEUU existe un movimiento llamado de poliamor que preconiza relaciones amorosas íntimas y estables entre más de dos personas sin distinción de sexo. Resulta que nuestra vicepresidenta, acompañada de la ministra de Igualdad, una secretaria del Departamento y 25 mujeres, se marchan al Níger, uno de los países más pobres del mundo, a visitar el centro de chufas, para preparar un encuentro de la Red de mujeres para un mundo mejor. Aunque aquí, en España acaba de afirmar que todas las tradiciones culturales son iguales y que por ello todas merecen respeto, enfrentada con la realidad tiene tácitamente que desdecirse y declarar que su foto sirve para alertar sobre un drama que hay que erradicar y combatir, sin respetar, en absoluto, esa costumbre.

En el español -y la ministra lo es- aflora en ocasiones el Quijote que quiere "desfacer entuertos", para lo que no ha sido requerido. Y lo que más llama la atención es que formando parte de un gobierno que estima que todas las opciones sexuales son legítimas y que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo, se decida combatir la poligamia. Y seguramente que lo hace porque piensa que las mujeres del polígamo están perjudicadas, cuando, en esa sociedad, deben ser unas privilegiadas, por poder comer todos los días. Si dos hombres o dos mujeres pueden contraer matrimonio según la ley española -con lo que no estoy de acuerdo-, ¿por qué la opción sexual no pueden ser uniones de tríos, cuartetos o quintetos, siempre que nazcan con vocación de permanencia?.

Aquí en España el Gobierno legítimamente elegido promovió una ley conforme a sus ideas, pero pretender que nuestras normas sobre opciones sexuales sean doctrina universal es pedir demasiado.

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