Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Huelgas, pulgas y vacas flacas

HOY está convocada una huelga de transportistas que pretende paralizar el país. Es el nuevo signo de los tiempos. Vacas flacas y pesimismo. El gasóleo se ha encarecido un 35% en un año. Y los camioneros piden ayuda al Estado. Más bien, la exigen bajo presión, como hacen desde hace una semana los pescadores. El Gobierno, haciendo honor al principio de que sestea frente a una oposición ensimismada en sus peleas internas, no ha reaccionado hasta ayer, que el director general de Transporte por Carretera de Fomento ha prometido una batería de medidas potentes que no ha desvelado. Total, un domingo con colas enormes en las gasolineras, ante el riesgo de que hoy no hubiera combustible.

El presidente del Gobierno sostiene que el pesimismo no crea puestos de trabajo, pero ya nadie es capaz de parar la psicosis de crisis. Aunque hay optimistas que acuden en ayuda de Zapatero, como el prestigioso economista francés Olivier Blanchard. Este catedrático del Massachusetts Institute of Technology (el famoso MIT) y jefe en el Fondo Monetario Internacional ha estado en Barcelona en donde ha dejado varios recados marca de la casa: lo peor ya ha pasado; tenemos problemas, pero también soluciones; seguramente no habrá recesión en España, pero sí una época de bajo crecimiento… A pesar de su papel de optimista histórico, este cualificado especialista pone el dedo en la llaga del mal español con tres advertencias. 1. La economía nacional dependía en exceso de la construcción y los precios de la vivienda seguirán bajando. 2. España tiene baja productividad. Y 3. La demanda está bajando y los países de la zona euro no tienen instrumentos monetarios particulares para hacerla subir.

Hemos estado creciendo alegremente por encima de la media europea durante más de una década y nos lo hemos creído. En vez de crecer por aumento de la productividad, subía el PIB a base de aumentar empleo, principalmente en la construcción, un sector con escasa innovación. Y el otro motor de la economía española era el consumo interno, que ha disparado las importaciones y el déficit comercial hasta establecer un auténtico récord mundial, que roza el 10% del producto nacional bruto.

Lo cierto es que el Gobierno tampoco tiene mucho margen en el precio del gasóleo. Hay dos gravámenes europeos a los combustibles, un impuesto especial y un IVA. La accisa tiene un mínimo establecido por la UE de 359 euros cada 1.000 litros de gasóleo. España carga 396, por 655 Alemania, 631 Reino Unido, 606 Francia y 564 Italia. Somos los más baratos de los cinco grandes, y hay que tomar nota: a menos impuesto, menos superávit. En cuando al IVA, España tiene el 16%, un solo punto por encima del mínimo. Escaso margen para la ola de pesimismo que viene. A perro flaco todo se le vuelven pulgas.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios