BREVIARIO

Alejandro V. García

¡Huid de la fornicación!

LOS crápulas, ha dicho el obispo de Córdoba citando a San Pablo, han sometido al mundo. Sansón fornica con Dalila; David con Betsabé, y los hijos de Eli con sus vecinas. Las agencias de calificación copulan con los estados fuera del matrimonio. Es decir, fornican, y lo hacen de una forma brutal. Standard & Poor's, por ejemplo, se dio el gusto el viernes de ejercer su derecho de pernada sobre media Europa y de degradar a los gobiernos correspondientes que, después del asalto, se quedaron doloridos, contritos y rebajados a tristes adláteres de los mercados. Standard eligió a España, Portugal, Italia, Chipre e incluso a las castísimas Francia y Austria, y colocó a unas en decúbito supino, a otras en decúbito prono, les arrancó a tirones enaguas y pololos y las obligó a entregar su decencia a los mercachifles, que observan en silencio, con la boca llena de baba y lujuria, por el ojo de la cerradura. Los estados no se defendieron. ¡Antes morir que pecar!, clamaban las santas antiguas antes del salto del tigre. Pero los estados no son santos; son víctimas fáciles de los perdularios entregados a esta especie de orgía sin fin. ¿Qué papel nos toca a los ciudadanos de los países violentados por las agencias? Dice Covarrubias en su Tesoro que los fornecinos son los bastardos nacidos del 9, los pálidos hospicianos que pagan el pecado carnal de sus estados.

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