Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Humet

AL sueño americano, se le han ido las manos, y ya no tiene nada que ofrecer. Sólo esperar y ver si viene la gran bola de nieve que se levanta por doquier...". Las palabras cantadas por Joan Baptista Humet fueron escritas hoy. Hay que vivir, esta canción que tiene 30 años, mantiene toda su inquietud y toda su esperanza sólo unos días después del fallecimento del cantautor valenciano que se preocupaba al decir "que no soy yo..." o "estoy y no me entero de quién soy". El ser era una de sus perpetuas dudas y tal vez por eso, en 1986, se fue a por tabaco, se bajó del tablero y dejó truncada una andadura relativamente cómoda en el espinoso mundo de la canción comercial.

Humet tuvo que soportar su etiqueta de cantautor de segunda, de franquicia de José Luis Perales o de sucedáneo de Serrat. Si entreabren sus estrofas encontrarán a un poeta urbano, a un pintor de la vida mundana con los agobios de las personas cotidianas, esos peatones que se pasearon por el cambio de milenio y todo se les vino encima sin darse cuenta. Cuando intentó volver a los escenarios, hace apenas unos años, el mundo ya era muy diferente. El éxito del autor de Sólo soy un ser humano o Clara coincidió con los años de oro del play-back, donde los cantantes eran introducidos en batidoras televisivas, con público falso, en Aplauso o 300 millones, sin orden, ni concierto, ni clasificación de estilos.

Humet, en aquella distancia televisiva, protagonista de programas más coloreados que en color, parece menor. Simplemente no ha sido valorado en su medida y fue prisionero de sus ahogos existenciales y depresiones. Allá por 1984, en una estelar noche dominical, Joan Baptista ofreció un brillante recital con música en vivo de esos que hoy en día habría que rebuscar en las temáticas a horas intempestivas. Otro siglo.

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