La esquina

josé / aguilar

IU, camino de la rendición

IZQUIERDA Unida nació hace treinta años con el carisma de Julio Anguita y la ilusión de erigirse en la representación colectiva de la verdadera izquierda. Soñaba con el sorpasso: desbancar a un PSOE acosado por los GAL y la corrupción. Ahora, sin GAL y con más corrupción que entonces, es IU la que corre el peligro de un sorpasso. El de Podemos.

La diferencia es que los socialistas de ayer resistieron unidos, mal que bien, los embates de IU y pudieron volver al poder, mientras que la coalición de hoy se enfrenta al desafío de Podemos dividida y desconcertada. Es un fenómeno insólito: Podemos, que aún no tiene un solo diputado ni gobierna un solo ayuntamiento de pueblo, amenaza la existencia misma de Izquierda Unida. Es más, parte de Izquierda Unida ya se ha rendido. Trabaja como caballo de Troya de Pablo Iglesias en la antigua fortaleza de la coalición.

Los conflictos que está viviendo IU de Madrid, la renuncia a las siglas propias en las candidaturas municipales de Madrid, Barcelona y otros lugares y la propia sustitución de Cayo Lara por Alberto Garzón no son más que epifenómenos de una realidad dramática: un amplio e influyente sector de IU no está dispuesto a disputarle a Podemos la hegemonía de la izquierda radical, sino a compartirla. Lo disfrazan de convergencia y alianza, pero, al aceptar su posición secundaria ante el tsunami de Podemos, dan por hecho que sólo se trata de salvar los muebles. El ansia de supervivencia los desarma hasta el punto de arriesgar la supervivencia misma.

Hay en ello un trasfondo psicológico. Una especie de acomplejamiento que parte de la conciencia de no haber hecho bien las cosas. Pero también algo más profundo. La mayoría de los dirigentes de Podemos salieron de la órbita de Izquierda Unida tras fracasar en su intento de radicalizar esta organización llevándola a posturas antisistema (relectura de la transición, democracia directa, república y ruptura del régimen constitucional). Fundaron Podemos subiéndose a la ola de los indignados con la crisis y la corrupción y poniendo en pie una estrategia de confrontación transversal que ha logrado maquillar su ideología de extrema izquierda.

Con Garzón acceden al mando de IU quienes tienen los mismos planteamientos que Podemos, pero se quedaron dentro de la coalición. De modo que ahora les es más fácil proceder a una rendición que se empeñan en llamar convergencia.

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