Punto de vista

josé Ramón / del Río

Incertidumbres

POR un momento parecía que no habría lugar a una tercera vuelta electoral, porque en la reunión de Sitges, del Círculo de Economía, el líder del PSOE manifestaba que esta vez facilitaría un Gobierno, lo que se interpretó, como que aceptaría la "gran coalición", que desde la primera vuelta electoral le propuso el PP y que recibió, como es sabido incontables noes del señor Sánchez. Supongo que los empresarios catalanes, con el buen sentido que se les atribuye, habrían razonado en el encuentro que grandes temas, como el cumplimiento del déficit, pospuesto hasta 2017, e incumplido en 2016, por concesión de la UE, y otros más, necesitan de un Gobierno fuerte y estable. Tanto el interfecto, como su portavoz parlamentario, se han apresurado a desmentirlo, diciendo que sus diputados no se abstendrán en ningún caso para permitir que gobierne el PP y, como las encuestas dan ganador al PP y no me imagino a sus diputados votando o abstención, en una sesión de investidura de Sánchez, salvo en el caso improbable según las encuestas, de que fuere el más votado, la tercera vuelta no es descartable.

Todos sabemos que nuestro sistema es parlamentario y no presidencialista y gobierna no el más votado, sino el que reúne más apoyos y no hace falta que lo recuerde el señor Borrell o el señor Sánchez, porque desde las primeras elecciones democráticas, en ayuntamientos y autonomías nos han gobernado, no el cabeza de la lista más votada, sino el que recibió más apoyos. Fuera de esto, Sánchez se prepara el camino: ha anunciado un pacto político con Cataluña tan bueno, en su opinión, que hará olvidar al Gobierno catalán sus deseos de independencia, porque reconocerá su singularidad dentro del Estado y mejorará su autogobierno. La cosa exige, primero, la reforma de la Constitución (sin tener en cuenta que para eso se necesita de una mayoría reforzada) y luego la del Estatuto. Por supuesto, que se respetaría la igualdad. Desde su propio partido le han recordado el documento de Granada de 2013, ratificado por el Comité Federal del PSOE. Habría que ver qué le parece la propuesta a doña Susana, a la que se le suponen el mayor número de diputados de su obediencia.

Borrell prefiere un Gobierno de coalición con Podemos, porque -dice- hay más coincidencias que con el PP. O sea, que ya lo saben, porque este pacto no disgustará a Sánchez. En el peor de los casos se asegura una vicepresidencia. El papel de engañado le corresponderá entonces al joven Rivera, que antes hizo un pacto con el PSOE y, que se sepa, aún está vigente. Pero Podemos no quiere pactos con C's. Vaya papelón.

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