La crónica económica

Gumersindo / Ruiz

Incertidumbres

ENTRE las incertidumbres que afectan a la economía y a los mercados internacionales, una de las más significativas es cómo va a evolucionar la situación en Pakistán. Tras el asesinato de Benazir Bhutto, y la violencia que sufre el país, las bolsas iniciaron una caída de la que no se han recuperado, y el oro, el petróleo y los tipos de los bonos del Tesoro subieron. Tres cuestiones convierten a Pakistán en un escenario estratégico peculiar: es el único lugar desde donde se puede controlar al islamismo más radical que se refugia en Afganistán; las elecciones de febrero podrían reforzar el papel de los radicales en el propio país; y, además, Pakistán tiene armas nucleares desde que, a mediados de los años setenta, Abdul Qadeer Khan consiguió en Holanda tecnología nuclear, desarrollándola en Pakistán y distribuyéndola a países como Corea del Norte, Libia e Irán.

Pakistán e India no tienen tanto interés económico para nosotros como otros países asiáticos; por eso pasó desapercibido el año pasado el 60 aniversario de la independencia de la India y la escisión de Pakistán. La separación tuvo lugar en 1947, cuando los musulmanes indios forzaron la partición del país, lo que provocó el desplazamiento de doce millones de personas en un ambiente de terrible crueldad y violencia, y ante el abandono de Gran Bretaña. Desde entonces, la relación entre India y Pakistán ha sido muy conflictiva. Bangladesh se separó de Pakistán en 1977, y por eso para los militares el temor a escisiones se añade a los problemas sociales y religiosos. El apoyo de Estados Unidos y Europa no ha conseguido que desde Pakistán se frene el problema de Afganistán, y ha dificultado que evolucione el país hacia una democracia.

En los últimos cinco años, la economía ha crecido a tasas del 7 por ciento, con un desempleo de sólo el 6 por ciento, aunque con una inflación de más de un 8; la buena situación económica ha hecho que con un 40 por ciento de subida en 2007, la bolsa sea una de las que más han subido en el mundo. La pobreza, los problemas de la educación, parecían ir encontrando soluciones con la nueva prosperidad económica y el interés de los inversores extranjeros; particularmente se había desarrollado el sistema bancario, con la presencia destacada de ABN Amro, el banco holandés recientemente adquirido por el consorcio de Royal Bank of Scotland, Santander y Fortis. Está claro que el desarrollo económico del país es la única forma de crear una clase media moderada, frente a los movimientos radicales.

Con vistas al futuro, hay que tener en cuenta que unas tres cuartas partes de la población tienen una orientación pro-Occidente, con el fuerte vínculo de la lengua inglesa. Los apoyos de Occidente deben ser medidos para evitar que el arsenal nuclear del país caiga en manos radicales, lo cual tendría consecuencias impensables, agudizando la crisis en la economía y los mercados internacionales; pero también ha de garantizarse la democracia con unas elecciones libres y justas, y un sistema judicial independiente. Es una lástima que el apoyo y ayuda exterior a Pakistán sea tan débil, al haberse distraído los esfuerzos hacia Iraq, descuidando una zona donde sí hay uno de los problemas más serios con los que nos enfrentamos hoy.

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