antonio Gutiérrez Limones

Industria 'spin-up'

HACE apenas unas semanas presenté una iniciativa en el Consejo de Europa instando a una activa política de reindustrialización. Europa pierde tejido industrial y con él empleos, servicios industriales, investigación aplicada e impuestos. Sin industria no hay futuro. Europa no puede seguir prorrogando la ingenua impasibilidad con la que se ha relacionado con competidores que gozan de un fuerte apoyo estatal. Pilar decisivo de esa nueva proyección será la cooperación entre las empresas europeas; pueden y deben competir entre ellas, pero siendo muy conscientes de una realidad: el reto de Europa no está dentro sino fuera de nuestras fronteras, ese es el mundo que hay que conquistar.

Exhortaba, en la iniciativa que citaba con anterioridad, a promover una verdadera estrategia; esto es, un diagnóstico y un camino de acción socialmente asumidos que superara las "políticas de checklist" que comenzaron con el proceso de integración en el euro y han alcanzado su esplendor en los "mandamientos" de la austeridad. A todas esas listas de requisitos lo que les falta es dirección, sujeto, conexión con la realidad. No son muchas las voluntades que puede sumar una lista de indicadores. La gente, las empresas, las universidades, necesitan proyectos y objetivos comprometidos a impactar en sus vidas. Pocas cosas pueden mejorar tanto nuestra salud económica como la política industrial, por eso es necesario formularla.

El común de los problemas que padece nuestro tejido industrial es conocido: baja intensidad tecnológica, dependencia del crédito, formación insuficiente, técnicas de gestión mejorables, pequeño tamaño, baja inversión en I+D+i... Estos datos globales ocultan uno de los tejidos industriales más dinámicos del mundo: el representado por las grandes empresas españolas y un grupo, menor de lo que quisiéramos, de pequeñas y medianas empresas de alta capacidad. Piénsese, por ejemplo, que la participación española en el comercio mundial era en 2009 del 1,8%, el mismo dato que en 1999: somos el único país europeo, junto con Alemania, que no ha perdido parte de su cuota. Podemos hacerlo, aunque hay algunas condiciones previas; entre las más urgentes: afrontar el problema de la energía, no podemos hablar de reindustrialización sin resolver un elemento central de nuestra estructura de costes; y tomarnos en serio formación e investigación.

Las políticas de crecimiento tradicionales - desconociendo el tejido productivo real al que se dirigen- se han orientado, sin resultados apreciables, con dos perdurables tropismos: la obsesión por el número de empresas creadas y el surgimiento de emprendedores. Es un hecho conocido que las empresas de nueva constitución y los emprendedores tienen altos índices de fracaso, que se verán poco favorecidos por los bajos niveles de crédito y consumo. No son la solución para crear empleo aquí y ahora, que es cuando lo necesitamos.

Hace falta otro enfoque. Tres principios, tres compromisos, deberían definirlo. Las empresas líderes deben buscar la cooperación, particularmente con empresas que tengan o puedan tener la capacidad para participar en sus proyectos; en segundo lugar, las empresas tradicionales deben afrontar procesos de transformación y, finalmente, todas ellas deben ofrecer a los emprendedores la posibilidad de dar vida a los proyectos que la industria real necesita en forma de nuevas empresas en las que empresa "madre" y emprendedor serían socios. La infraestructura más importante de este modelo de crecimiento es esa red de relaciones y compromisos, la base es el capital social.

Urge actuar, decíamos antes, y en Alcalá de Guadaíra lo estamos haciendo. Partimos de una realidad muy similar a la descrita en la que los "tractores" habituales de la demanda, construcción y grandes empresas, han dejado de cumplir esa función; bien por el pinchazo de la burbuja o por los cierres de muchas empresas. La situación empeora al considerar que parte de las nuevas empresas que se instalan no tienen capacidad tractora más allá del empleo directo generado, que es significativo. Tenemos firmas de distintos tamaños y sectores, con distintos niveles de liderazgo en sus mercados. En cualquier caso, un buen número de empresas necesitan abordar un proceso de transformación.

Nuestra respuesta pasa por atraer proyectos de grandes empresas que vivifiquen el tejido empresarial, el tradicional y el más innovador; prestar servicios avanzados para facilitar la transformación del tejido local: técnicas de gestión, logística, formación, ahorro energético…; y captar el mejor talento disponible para, desde las empresas existentes, crear una nueva generación de compañías que preste servicios avanzados a la industria local o amplíe la oferta de productos y servicios ofertados por la misma. Alguien que emprenda tiene muchas posibilidades de fracasar, pero si esa persona inserta su talento en un proyecto que obedece a una necesidad real, a una demanda existente, las cosas pueden ser distintas. Si, además, ese emprendedor se implanta en una estructura, por mínima que sea, con experiencia en la gestión y administración empresarial, tendrá un soporte y un tiempo vitales para triunfar.

Para que todo ello sea posible hará falta, como hemos dicho, establecer un marco de cooperación con las empresas de referencia, prestar servicios a las existentes y constituirnos en una oferta atractiva para el talento. A ese proyecto que atrae proyectos, inversiones y nuevas ideas de fuera; a la par que moviliza las capacidades locales, e impulsa la transformación del tejido industrial, le hemos llamado en Alcala+i, "industria spin-up".

Nuestra ciudad está comprometida con este proceso de transformación. Nuestro privilegiado entorno y, sobre todo, el carácter industrial e industrioso de las personas que la componen son la mejor base para el éxito que Andalucía, España y Europa necesitan para relanzar su protagonismo en el mundo.

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