Visto y oído

Antonio / Sempere

Inmunidad

REFLEXIONEN un momento. A ustedes o a mí nos dan a leer las entradillas que le hacen pronunciar ante las cámaras a Pedro Piqueras, y nos da la risa floja. A ustedes o a mí nos dan los folios con la escaleta del informativo, las introducciones a cada una de las noticias, y a la que hace tres estallamos en una carcajada. Desde la reunión en la redacción. Que esto no puede ser. Que menudo disparate. A ustedes o a mí nos colocan sobre la mesa los temas del sumario que manejan Piqueras o María Avizanda en Gente, y no podemos mantener la compostura por más que lo intentemos. Y no porque seamos menos profesionales que Piqueras, que Avizanda o su antecesora María José Molina a la que le tocaba bailar con las más feas. Todos ellos son buenos profesionales, claro que sí, y excelentes comunicadores.

Pero hay un matiz. Ante el hipotético caso de que nos tocara pechar con un sumario semejante, nosotros no estamos inmunizados. Y ellos sí. A ustedes, como a mí, nos causaría estupor ojear los guiones, asistir a las cocinas de la información y comprobar cómo, todo aquello que se está preparando con total naturalidad, no es más que una batería de improperios, entre las que se cuelan, muchas más veces de las deseadas, barbaridades que, por puro sentido común, deberían permanecer fuera de cualquier escaleta. Desde el juicio de la mendiga del cajero hasta hoy, en sólo dos semanas, ha llovido mucha broza.

Pero a estas alturas, qué les voy a contar, a Pedro Piqueras, a María Avizanda, al mismísimo Matías Prats, a tantos otros, se les ha hecho callo. Están más que inmunizados. Y son capaces de leer cualquier cosa con flema. No se engañen. Si todavía nos chirría lo que oímos y lo que vemos, es que ustedes y yo tenemos la suerte de no haber caído todavía en esa inercia tan peligrosa.

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