Editorial

Inquietante Encarnación

LOS detalles que esta semana ha desvelado este periódico sobre las zonas oscuras que existen en el proceso de construcción del proyecto Metropol Parasol, el complejo comercial que se ejecuta desde 2005 en la plaza de la Encarnación, son inquietantes. Por dos motivos: por un lado ilustran modos de gobernar de la coalición PSOE-IU y, por otro, suponen para las arcas municipales un importante quebranto económico que, en tiempos de crisis, sólo puede ser rechazado por los ciudadanos. El gobierno local licitó el Parasol hace cinco años sin que existiera seguridad de que podría construirse. No hablamos de una cuestión menor: la operación entregaba a un operador privado durante cuatro décadas una parte del corazón de la Sevilla histórica y suponía -entonces- una aportación sin retorno de 25 millones de euros, sin contar los activos inmobiliarios que se entregaban a la empresa constructora. Al igual que la Junta con la línea 1 del Metro, el Consistorio optó por una concesión privada alegando que beneficiaba los intereses públicos. Cinco años después la obra tiene un sobrecoste brutal (34,2 millones de euros entre los dos modificados, casi 90 desde el punto de vista del coste; 110 si se cuantifican los compromisos de pago globales), no tiene fecha de terminación y su viabilidad técnica no está despejada. Lo más alarmante no son todos estos factores, suficientemente graves para exigir responsabilidades técnicas y políticas si tenemos en cuenta de que hablamos de patrimonio y fondos públicos, sino el hecho de que PSOE e IU intentaran camuflar la situación real de la obra hasta en dos ocasiones. Primero, al eludir que el último desfase presupuestario es 8 millones de euros superior al que públicamente anunció Urbanismo. Y, segundo, al no ser capaces de transmitir a la ciudadanía, a la que se deben, el dictamen de la ingeniería Ove Arup, que en mayo de 2007 dijo que el Parasol no podía construirse. El gobierno local prefirió callar y ganar tiempo en busca de una salida. Tras dos intentos -que han supuesto retrasos y más dinero- la empresa propone ahora otra técnica para hacer el Parasol. Esta cuestión se ha convertido ya en lo de menos. Lo trascendente es que el Ayuntamiento, en este tema, no dijo -ni dice- la verdad a los sevillanos.

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