Editorial

Intentar el pacto hasta el final

ES un ejercicio tedioso y superfluo plantearse, e incluso preguntar a los ciudadanos, cada vez que se celebra un debate parlamentario quién de los contendientes "ha ganado", entre otras causas porque la propia ciudadanía permanece en buena medida ajena al debate, como reflejan los índices de audiencia que se registran. Más útil resulta indagar acerca del resultado práctico del debate. En este sentido cabe señalar que de la discusión de anteayer en el Congreso de los Diputados no ha salido, lógicamente, la salida a la grave crisis que sufre la economía española, pero sí alguna línea de actuación que ha de intentarse. Ya que es impensable un pacto de Estado que ninguno de los dos grandes partidos desea sinceramente, hay que tratar de que sea productiva la idea de pactar algunas de las medidas de política económica que el país necesita. A ello obedece la creación de la comisión ministerial que, con la vicepresidenta Salgado y los ministros Blanco y Sebastián, pretende negociar con los grupos parlamentarios un eventual consenso acerca de medidas concretas anticrisis. Creemos que es viable pactar varias medidas en materia de fomento del empleo y la competitividad, reducción del déficit público y reforma del sistema financiero. Algunos de los grupos minoritarios de la cámara, comenzando por Convergencia y el PNV, han declarado una predisposición favorable a alcanzar acuerdos en esta dirección. Por su parte, el Partido Popular no puede automarginarse de este intento, por más que su estrategia siga centrada en la demostración de que el problema fundamental es la incapacidad del Gobierno de Zapatero. Por puro sentido de la responsabilidad el PP, y todos los demás, tienen que sondear los puntos de encuentro que, seguro, existen entre ellos para favorecer el final de la recesión. Deben, en consecuencia, abandonar las posturas maximalistas y centrarse en trabajar por pactos parciales. Tienen dos meses para lograrlo o desistir definitivamente y volver a la pelea de trincheras que tanto daño hace a la sociedad española. Los ciudadanos aguardan estas negociaciones con una tibia esperanza. No deberían ser defraudados.

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