Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Intercambio

LO del trueque de presentadores este jueves en La Sexta se presentó como un sensual intercambio, pero más bien era una experiencia erasmus por un día. Buenafuente, con tirantes catalanes, visitaba Madrid; y Wyoming, con gafas y su retranca intacta, se adentraba en la noche barcelonesa. Estas peleas de broma, a lo Juanito Valderrama y Dolores Abril, que mantienen en la distancia Andreu y Chechu, les viene bien a ambos y aún más a la atmósfera comediante de su cadena, que no termina de encontrar nuevos yacimientos. Ellos mismos lo reconocían, si la cosa falla es cuestión de estirar aún más Sé lo que hicisteis.

Si hubiera que declarar un vencedor en este duelo de caraduras en campo contrario, Wyoming salió vencedor porque para eso su ironía se destila a varias velocidades. El de El intermedio es un showman puro, al american style, con tantos reflejos como mala uva. Y le pasa lo mismo que a Andreu: no sabe entrevistar, pero, vamos, no le hace falta. A Buenafuente le gusta ser modelo de humor inteligente, en la más académica línea catalana, pero se engarrota cuando quiere ser gamberro, algo que a Wyoming le sale con falicidad innata. Ambos son dos provocadores, pero Wyoming está tan de vuelta que ni sus detractores le pueden negar su vis cómica y su instinto de supervivencia. A Chechu le han dado algunas veces por muerto, artísticamente, pero siempre es capaz de remontar. Con su improvisación sabe aprovechar los buenos guiones. Sin él, aquel Caiga quien caiga originario, que estuvo en el precipio al nacer, no habría durado en la parrilla. Ni Andreu ni Wyoming son tipos de grandes mayorías. Encandilan tanto como despiden, porque además no ocultan sus cartas. Nunca aspiran a reunir a toda la familia y eso, en estos tiempos de especialización, puede ser una virtud.

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