Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Izcoa

GRANADA se merecía la fiesta y es inexplicable que durante todos estos lustros el equipo de las rayas horizontales (a lo Celtic, aquellos escoceses de los mamporros al Atleti) deambulara por los pozos futboleros. El anterior Granada de Primera es de cromos de la editorial Vulcano, la única forma de ver en color a Castellanos, a Porta o a Chirri. Y al portero vasco que marcó una época para los granadinos, Izcoa. Es difícil olvidar un apellido así. "Paró Izcoa", proclamaba Juan Antonio Fernández Abajo, entregado siempre a Netzer o a Cruyff.

Cuando este sofalícola aprieta la memoria infantil aparece Izcoa de oscuro y un Granada en blanco y negro con las fanfarrias de los rótulos de conexión de TVE (hechos artesanalmente, con espirógrafo, de risa) para dar a paso a uno de esos campos embarrados por donde bostezaban los domingos, antes de rematar el fin de semana con el comisario McMillan o Colombo. El Granada en Primera evoca comentarios de Miguel Ors, la sonrisa de Miguel Vila, recién surgido de La casa del reloj, y la moviola del adusto Ortiz de Mendíbil en Estudio Estadio. Era una Primera División analógica, de quinielas con carboncillo, boquillas Targard, frigoríficos Kelvinator y Anís Castellana, y que se despachaba en imágenes de cine el lunes por la noche. España era otro planeta y TVE un canal a pedales que veía todo el mundo. No había otra. Cuando el Granada bajó a Segunda no había democracia. Ni real, ni imaginaria, pero todas las utopías estaban intactas.

Es un gustazo que el destino se tome venganza de tantos años de sinsabores. Y ha sido una suerte que el Granada ascienda cuando los grandes están de vacaciones. Si no, ¿qué cadena se iba a interesar tanto por lo de Elche? Así que todos lo hemos disfrutado. Enhorabuena, Graná. Y qué bueno que Canal Sur estuviera ahí para retransmitir vuestra fiesta.

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