La ventana

Luis Carlos Peris

Jamás una división de opiniones tan brutal

COMO para hablar de oídas quedó la cosa. No estuve en la clausura de la Bienal y la verdad es que siento habérmela perdido porque estar en el Maestranza hubiera sido, visto lo leído, la única forma de saber cómo estuvo Enrique Morente, cómo resolvió la papeleta el innovador artista granadino. Jamás en mi existencia, que ya tiene un tiempo, saqué menos conclusiones de una actuación mediante la lectura de las críticas y de las crónicas de su espectáculo. Leías una y te decían que Morente había sido el no va más, que si se había roto por la soleá apolá o que había resucitado a Aurelio por alegrías. Debió estar cumbre el hombre me pensaba, pero cogías otra crítica y resulta que había sido un desastre, pues mientras él cantaba en inglés, Habichuela tocaba en francés. O sea, que no se cogían ni a la de tres. Visto lo visto deseché seguir leyendo porque no podía ocurrir que lo blanco fuese negro y viceversa.

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