Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Javi ha roto en aventurero

Cerca de cumplir los 60 años, el controvertido y competente técnico vasco acepta otra misión exótica

SEXAGENARIO casi y el tío coge y se va de seleccionador a Irán, como para dudar de la eterna juventud del ciudadano baracaldés Javier Clemente Lázaro, qué maravilla de espíritu, qué vitalidad, qué ganas de seguir ejerciendo una profesión en la que fue muy importante, importantísimo. Javi fue precoz en el éxito, tanto como futbolista de corta duración como de entrenador. Terminó muy joven, casi recién salido, de futbolista por culpa de Marañón, un medio volante del Sabadell que lo envió al quirófano de una tarascada y apareció muy joven en un banquillo tan importante como el de San Mamés para hacer historia.

Historia grandiosa en la Catedral, muchos viajes en gabarra por la ría, años después reeditó éxitos en el Espanyol, colisionó con Gil, volvió al Athletic y fue seleccionador para que la selección volviese a saber, como en tiempos de Muñoz, a qué jugaba. Le cogió en medio el fuego cruzado entre las dos plataformas mediáticas del momento y recaló en el Betis. En Heliópolis logró sacar del pozo a un equipo que ya empezaba a ser víctima de unas directrices erráticas y sin sentido alguno. Él, Javi, fue el primero que le presentó a Lopera un proyecto serio para que Lopera empezase su sarta de errores prefiriendo a un argentino con gorra llamado Carlos Timoteo Griguol.

Y el Betis se fue a los avernos de la Segunda, muy posiblemente por no haberle hecho caso al de Baracaldo. Luego estuvo en la Real y la salvó, no pudo hacer lo propio con el Tenerife, pero sí con su querido Athletic. Defenestrado antes de empezar una pretemporada por un presidente que hubo de salir por pies de Ibaigane, Clemente se fue a Serbia y no contento con una experiencia tan exótica, ahora se va al país de los ayatolás, a la enigmática Persia, para tratar de meter a su selección en el Mundial. Genio y figura, Javier Clemente sólo ha puesto una condición, vivir en ese paraíso terrenal que es Zarauz. Y a partir de ahí, una aventura, como mínimo, inquietante.

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