La ventana

Luis Carlos Peris

Juez y, sin embargo, héroe admirable

MENOS mal que el hombre es juez, que si no... Afortunadamente, aunque no como antes, el juez es un personaje ante el que hay que tentarse la ropa antes de discutirle algo. No es como antaño, cuando el desacato era un arma en poder del ropón que podía ser hasta de destrucción masiva y que salía a relucir por un quítame allá esas pajas... con perdón. Francisco Serrano, el juez de Familia de Sevilla, con sus anchas espaldas, se ha convertido en el pararrayos donde confluyen los venablos que le anda lanzando el feminismo más ultramontano. Admiro al juez Serrano de forma incondicional desde que denunció que en la violencia de género no siempre sopla el viento en la misma dirección y que no sólo hay mujeres maltratadas. Eso que denunció el juez lo hace un ciudadano corriente y moliente y cualquiera le arrienda las ganancias, que hasta siendo juez es complicado.

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