La ciudad y los días

carlos / colón

Justicia y Derecho

CARCAÑO comunica al juez que no tiene 'nada más que decir' sobre Marta. El asesino se niega a colaborar con la Justicia y expresa su voluntad de no participar en más búsquedas del cuerpo". Leídos este titular y esta entradilla en nuestra edición de ayer, sólo cabe deplorar que el Código Penal no contemple la posibilidad de suspender todos los beneficios penitenciarios a los sujetos que se niegan a colaborar con la Justicia. Dado que estos beneficios se fundamentan en los principios de reeducación y reinserción, parece claro que un tipo que asesina a una chiquilla y tortura a sus padres durante años, negándose a revelar el paradero del cuerpo, además de dar hasta ocho pistas falsas que han obligado a invertir grandes cantidades de dinero público en búsquedas infructuosas, no muestra ninguna voluntad de resocializarse y reinsertarse.

Por lo tanto los beneficios penitenciarios que buscan estos fines en su caso carecen de sentido. Y la leve condena -aunque decirlo esté mal visto en nuestro país, tan compasivo con los verdugos como duro con las víctimas- debería tener un carácter exclusivamente punitivo y cumplirse íntegramente. Escribo leve porque 21 años y tres meses, que es la condena de este sujeto, puede parecer mucho. Pero, además de que acortará, es poco en proporción al daño irreparable que ha causado y al que sádicamente sigue causando.

Sé que escribo para nada. No se cambiarán las leyes. Si algún político se atreviera a hacerlo -caso de las reformas de Gallardón- la izquierda babieca y las asociaciones progresistas de jueces lo tacharían de fascista y todo el catálogo de insultos que dirigen los guardianes de las esencias democráticas, tolerantes y filantrópicas a quienes se atreven a no pensar como ellos.

Queda pendiente la cuestión de los interrogadores que, sin recurrir a la tortura -no por compasión hacia el asesino sino por respeto a nosotros mismos-, no han sido capaces de arrancarle a este sujeto el lugar en el que se deshizo del cadáver. Y me estremezco al escribir cadáver por lo que esta palabra, que para nosotros solo designa la cruda realidad de un cuerpo enterrado en cualquier sitio de cualquier manera, supone para estos padres impunemente torturados: su hija, la niña que acunaron y besaron, la adolescente en la que día tras día veían transparentarse la mujer que nunca le dejaron llegar a ser. "Los juristas son gente que engaña a la justicia con el Derecho" (Harold Pinter).

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