Por montera

Mariló Montero

Esta Justicia es una ruina

LA Justicia en España está a punto de explotar. Le están metiendo tantos problemas a la olla que va a reventar por los aires. Pero como no hay mal que por bien no venga, o como dijo aquél, todo es para bien, quizá hasta sea beneficiosa una explosión que salpique a todos y que obligue a una reestructuración fundamental de su concepto. Sería difícil enumerar todos los problemas que arrastra la Justicia en España, los cuales comienzan con el dudoso sistema de nombramiento de "los cabezas" que enjuician a los jueces y la negación de querer asumir responsabilidades por parte de un juez y su secretaria ahogados en papeles, entre los que dejaron escapar a un presunto asesino que vuelve a la carpeta. Carpetas sobre las que ha recaído la ley de Murphy con la nueva tarea encomendada por el juez Garzón, quien ha ordenado buscar el certificado de defunción de Franco en diez días. Si la Justicia mantiene su ritmo habitual, tenemos Caudillo para rato. Súmese a este desprestigio hilarante que el próximo martes día 21 los jueces decanos y secretarios han convocado una huelga para protestar por "la sobrecarga de trabajo" que soportan, por las "injerencias políticas" en la independencia judicial y para solidarizarse con quien no cumplió a tiempo con su trabajo. Ahí es nada.

Y ante todo esto nos encontramos los ciudadanos perplejos con tanto disparate. Cada día más desconfiados de una Justicia que está hecha por el hombre y para el hombre, pero que es cada vez más irreal y artificiosa: por su lentitud, por su injusticia, por su frustración, por su laxitud, por su permisividad, por su deshumanización, por su ruina... No se puede sentir más que desconfianza en la Justicia cuando, además, esta misma semana, la Consejería, lenta para cubrir a tiempo las bajas de los funcionarios y, cuando lo hace, ineficaz para colocar a sustitutos expertos, ha anunciado siete nuevos juzgados en Andalucía y un "análisis" sobre los recursos humanos que realmente son necesarios para poner al día esos despachos de los juzgados. ¡Ahora! Y, reitero, son anuncios, una vez más, de previsiones, y no de hechos.

La Justicia debería sufrir una refundación con la que reactivar teorías como la de Platón sobre el concepto de Justicia como armonía social; o la de Aristóteles de dar a cada uno lo que es suyo, o lo que le corresponde; o la de Santo Tomás de Aquino, cuya Ley Natural son los Derechos Humanos, para así conseguir que se maximice la utilidad de la Justicia. O eso, o plantarse ante el Oráculo de Delfos e implorar a la diosa Themis y su hija Astrea que le quiten la venda de los ojos a la Señora para controlar sus rayos, la balanza y su errática espada justiciera.

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