La esquina

josé / aguilar

Ya no es como antes, Kichi

DIEZ minutos ha durado el pleno del Ayuntamiento de Cádiz en el que el nuevo alcalde, José María González, Kichi, pretendía aprobar la reorganización municipal y ahorrar a las arcas públicas exhaustas 400.000 euros en gastos de concejales liberados, personal de confianza, asignaciones y dietas.

Diez minutos le ha llevado a Kichi entender lo que ya debía haber entendido desde que fue elegido alcalde. Qué digo: desde la misma noche de las elecciones en la que el PP perdió la mayoría absoluta y ninguna otra fuerza política, ni la que él lideraba, ocupó tan privilegiada posición. Desde entonces estaba claro que en Cádiz, como en otros muchos sitios, se habían terminado los tiempos del rodillo.

Es curioso. Se esperaba que el fin de las mayorías absolutas, así en lo autonómico como en lo local, fuera asumido con dificultades por parte de quienes las habían tenido. Que saliera algún consejero de la Junta dando por hecha una ley con la sola voluntad de los diputados que respaldan al Gobierno andaluz o poniendo en marcha un plan sin debatirlo y negociarlo en el fielato del Parlamento. O bien que alguno de los alcaldes ya veteranos pero ahora en minoría pretendiera continuar gobernando según su programa y su hábito de mandar sin encomendarse a nadie.

Lo insólito es que el primero que ha demostrado no ser consciente de la nueva situación política haya sido Kichi, el alcalde más izquierdista de la geografía urbana andaluza, representante de Podemos, que había concurrido a las elecciones precisamente con la vocación de terminar con las sucesivas mayorías absolutas de Teófila e inaugurar una nueva etapa marcada por el lema Por Cádiz sí se puede. Contando con la gente, ese paradigma de posmodernidad que llega para sustituir al concepto arcaico de los ciudadanos que votan.

Por Cádiz sí se pueden hacer algunas cosas, claro está. Pero ninguna de ellas es pretender gobernar al viejo modo. Sin dialogar y pactar antes lo que el pleno municipal debe aprobar para que entre en vigor. El alcalde gaditano sólo tenía que haber considerado un dato que conoce mejor que nadie: que su equipo de gobierno dispone de 10 concejales (8 de su grupo y 2 de Ganar Cádiz en Común) y la oposición reúne a 17 (10 PP, 5 PSOE y 2 Ciudadanos). De momento los 17 representan a más gaditanos que los 10. No se les puede imponer nada. Ni siquiera una bajada del gasto de los propios concejales. No es como antes.

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