La ciudad y los días

Carlos Colón

Lágrimas de lehendakari

CUÁNTO daño hace ETA a los que defendemos que el pueblo vasco es de los más antiguos de Europa, y a los que quieren profundizar en su identidad!", dijo Ibarretxe la misma mañana del asesinato de Juan Manuel Piñuel Villalón. No tuvo escrúpulo en aprovechar el trágico momento para la egoísta reivindicación de su alucinada causa nacionalista. No se trata, señor Ibarretxe, de cuánto daño haga ETA a quienes defienden la antigüedad de los vascos o la profundización en su identidad. De lo que se trata es de cuánto daño hace a quienes asesina, a sus familiares, a sus amigos, al hijo de seis años de Juan Manuel Piñuel para quien su padre será el recuerdo borroso de un rostro, de un beso o de una caricia, unas fotografías y la medalla que ayer pusieron sobre su ataúd. De lo que se trata es de cuánto daño hace ETA a los vascos no nacionalistas, a España, a la democracia, a los policías y guardias civiles que, como Juan Manuel Piñuel, salen vivos de sus pueblos para volver a ellos en un ataúd cubierto con esa bandera de España que no puede ondear en tantos Ayuntamientos vascos.

¿Qué quiere decir Ibarretxe con lo de la defensa de la antigüedad vasca y la profundización en su identidad? ¿El Estado niega la primera o atenta contra la segunda, impidiendo que compitan las traineras, bailen los "dantzaris", suenen el "txistu" y el "txalaparta", se hable el euskera, improvisen los "bertsolaris", corten troncos los "aizkolari" o se harten los miembros de las sociedades gastronómicas? No se trata de antigüedad o identidad, sino de lo que el presidente del PNV afirmó hace sólo seis días ante la asamblea de su partido, cuando advirtió a Zapatero que, si no se llega a un acuerdo con el Ejecutivo vasco, cada cual deberá defender sus iniciativas "hasta el final"; y que este acuerdo se basa "en la recuperación para nuestra ciudadanía de su capacidad para decidir en cada momento su futuro y el estatus jurídico político de su nación". Después añadió, con ese doble lenguaje que caracteriza al PNV, que el choque se produciría "con absoluta normalidad democrática". Ya. Una semana antes el presidente de la ejecutiva del PNV de Vizcaya había hablado de "confrontación" si no era atendida esta exigencia.

Así que puede rasgarse cuanto quiera las vestiduras el portavoz del PNV en el Congreso, diciendo que su partido siente "indignación" y "vergüenza" al ver que "alguien pueda pensar" que el nacionalismo vasco tiene "algo que ver" con ETA y su entorno, que mientras mantengan este doble lenguaje "alguien" podrá pensar que sus posiciones nacionalistas tienen "algo que ver" con ellos.

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