La ciudad y los días

Carlos Colón

Laicismo de poco nivel

MASSIMO Cacciari definió la polémica de los crucifijos como producto de un "laicismo de poco nivel, de pacotilla, anticlerical y anticuado". Parece un retrato de ERC y del actual PSOE. Con algunos matices: ERC ataca de frente y va a por todas a lo bestia; el PSOE es cobardón y suavón, se disfraza de respeto a todas las religiones para atacar a una, tira la piedra más groseramente anticlerical para después esconder la mano tras ERC, ogro enano pero gritón y alzado sobre zancos de pactos.

Si para mantener este juego Zapatero se ve obligado a recular y desmentir a sus ministros, o fingirlo, no pasa nada: sus especialidades son decir hoy una cosa y mañana la contraria; y desmentir por la tarde lo que sus ministros han dicho por la mañana. "No se cerrará ninguna web", reculó -desmintiendo a González-Sinde- tras la revuelta de los internautas. "No está en los planes del Gobierno retirar los crucifijos de los colegios", reculó tras la aprobación de lo escrito a mano en una cuartilla (modelo de documento reflexionado) en la esperpéntica sesión de la Comisión de Educación, en la que el portavoz del PSOE y el de ERC se contradecían grotescamente: el primero negando lo que acababa de firmar para su presentación a la Comisión y el segundo manteniendo que lo acordado afectaba a todos los centros, públicos, concertados y hasta privados. Después vino el desmentido (seguro que fingido) de Zapatero. Curiosamente los medios que se dicen progresistas han aplaudido las protestas de los internautas como lucha por la libertad de expresión y condenado las de los católicos como "virulenta reacción conservadora". Está tan claro que hay dos varas de medir como que sigue existiendo en España esa antirreligiosidad ignorante y ese anticlericalismo primario que Cacciari definió como de poco nivel, de pacotilla, anticlerical y anticuado.

Pero es que Máximo Cacciari -filósofo, profesor de estética y alcalde de Venecia en dos ocasiones- es un progresista inteligente y un agnóstico culto que ha dicho: "No soy creyente en sentido estricto… Dicho esto, la figura que más detesto es la del ateo, el que vive como si no hubiera Dios. Porque (…) no puedo dejar de pensar en lo último, en la cosa última, que el creyente y nuestra tradición metafísica, filosófica y teológica ha llamado Dios… La filosofía occidental europea es impensable sin su relación con el cristianismo. ¿Cómo puedes hacer filosofía sin relacionarte con san Agustín o Santo Tomás? Sin el De Trinitatem de San Agustín no se entendería una sola línea de Hegel". Ya. Pero háblale a Zapatero de Hegel o a Leire Pajín de San Agustín.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios