PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Landa recorta las 'Noches'

QUÉ barbaridad. Javier Landa, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla y delegado municipal en el Alcázar, anuncia que debe recortarse el número de conciertos del ciclo Noches en los Jardines del Alcázar. Una de las programaciones culturales de calidad con más éxito y de coste más barato que se ha consolidado en Sevilla, cuyo origen se remonta a 1999. Su aforo, de casi 400 sillas, es ocupado, noche tras noche, año tras año, por encima del 95%, para disfrutar de recitales, de 75 minutos de duración, que insuflan vida a un monumento de primer nivel como nuestro palacio real. Su montaje no supone quebranto en su conservación. La opinión del público, con datos contrastados, demuestra que son una alternativa muy valorada y utilizada en nuestra larga canícula tanto por turistas extranjeros como por vecinos de barrios alejados del centro.

Pero a las órdenes de Zoido han tomado el mando del Alcázar nuevas personas y les entra un síndrome muy habitual en la gestión pública: También tienen que tocar y toquetear lo que mejor funciona. No se pueden estar quietos y corren el riesgo de cargarse el juguete, en lugar de vehicular sus ímpetus a mil y un temas que no se acometen o que son muy suscepibles de mejora. Es lo mismo que le criticamos a Antonio Rodríguez Galindo cuando Monteseirín tuvo la insensatez de poner en sus manos la gestión del Alcázar.

Dice Javier Landa que "son muchísimas noches de conciertos, dos meses y medio", a la vez que defiende abrir todos los días el Alcázar para recaudar más ingresos vía turismo. El ciclo tiene las entradas a muy bajo precio: cuatro euros. Súbanlas a ocho euros (su público lo puede pagar), y equilibren de ese modo la asignación presupuestaria. No son muchas noches, señor Landa. Debería durar del 15 de mayo al 15 de septiembre. El caluroso clima hispalense lo permite. Sepa rentabilizar turísticamente la distinción de Ciudad de la Música que le concedió la Unesco a Sevilla. Y pregúntele a los turistas que llegan en primavera, a los asistentes a multitud de convenciones que recalan en mayo, y a los miles de estudiantes extranjeros que hay en la ciudad por esas fechas, si también se apuntarían a una delicatessen musical en un lugar con tanto encanto.

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