La ciudad y los días

carlos / colón

Lawrence de Sevilla

IBAN ya por donde estuvo la Punta del Diamante cuando observaron que un camello caminaba sin su jinete. -"¿Qué le ha pasado?", preguntó uno de los turistas del grupo. -"Sólo Dios lo sabe", le respondió el guía sevillano. -"¿No paramos?", le conminó el turista, que para más señas era inglés y se parecía a Peter O'Toole. -"¿Para qué? Habrá muerto al mediodía", sentenció el sevillano. Añadiendo: -"¿Para qué habíamos de volver? ¿Para morir con él? ¡Esto es la Avenida, el yunque del sol!". -"Yo iré", dijo el inglés. -"Si vuelves hacia la Puerta de Jerez y Almirante Lobo morirás. Al que se ha perdido le ha llegado su hora. Está escrito". -"Nada está escrito", le replicó el inglés, y arreando su camello se volvió hacia La Puerta de Jerez. Fuera de sí el guía le gritaba: -"¡Inglés blasfemo! ¡Vuélvete! ¿Sierpes? ¡Tú no llegarás a Sierpes, inglés! ¡Ni tan siquiera a la sombra de los toldos del Corpus! ¡Vuelve blasfemo! ¡Nunca llegarás a Sierpes!". El impávido británico se volvió y le dijo: -"Lo traeré de vuelta y llegaré a Sierpes. Eso sí está escrito… aquí", y se señaló la cabeza. Dándole unos cuantos bastonazos al camello puso rumbo a la Puerta de Jerez. Mientras tanto el turista caído del camello andaba dando tumbos, medio muerto, por el primer tramo de la Avenida, terrible desierto donde antes hubo un oasis de árboles.

Bueno, ya saben cómo acabó la historia. El inglés encontró al turista deshidratado y achicharrado, lo montó a la grupa de su camello y emprendió el camino hacia la calle Sierpes. Cuando los vieron llegar a lo lejos, girando del Banco de España a San Francisco, desdibujada su figura por efecto del calor, el guía (que podría llamarse Alí) y los expedicionarios celebraron la hazaña. ¡El inglés (que podría llamarse Lawrence) había vencido el desierto de Almirante Lobo, la Puerta de Jerez y la Avenida que hasta los nativos sevillanos evitan.

Posdata. En la entrevista que mantuvo con el compañero Navarro Antolín el alcalde dijo que había fichado a una luminaria del medio ambiente "para dar sombra a la Avenida y a la calle Almirante Lobo, que tan maltrecha dejó el anterior gobierno". ¡Picaruelo! ¿Y quién dejó aún más maltrecha la Avenida? ¿Quién cortó los grandes árboles que sombreaban el tramo que iba de la Puerta de Jerez a la Torre del Cobre? ¿Quién empezó las obras de peatonalización talando árboles para plantar naranjitos de pega? ¿Tal vez un tal Alfredo el de las setas, casualmente socialista?

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