La tribuna económica

Rogelio / Velasco

Libros y cambio tecnológico

SE atribuye a la editorial Penguin, en el periodo de Entreguerras, la popularización de la lectura, al lanzar los primeros libros en rústica. Hasta entonces, sólo se publicaban libros con pastas duras, con un coste del formato elevado, que lo hacían inaccesible al gran público.

En la pasada década, se creó el portal Amazon, inicialmente sólo dedicado a la venta electrónica de libros físicos, que con una eficiencia extraordinaria, llegaban a nuestras casas a los pocos días.

Hace cinco años que Sony lanzó el primer dispositivo capaz de descargar libros, con escaso éxito. El intento lo ha repetido más recientemente Amazon: de vender libros físicos por internet ha pasado a vender libros en formato electrónico descargables en un dispositivo -el Kindle- del que ha vendido varios millones.

Después de un tibio arranque, las ventas en las pasadas navidades han confirmado el interés del público. De los títulos más vendidos, se han distribuido más en formato electrónico que en formato físico. Las bases de esta nueva evolución (o revolución) en la distribución del libro ya están establecidas.

Sin embargo, como ocurre en casi todos los nuevos sectores o productos lanzados al mercado, el modelo de negocio para su distribución no está todavía consolidado. Y lo que es muy importante para todas las partes implicadas (autores, editoriales, distribuidoras, librerías), una vez que inicialmente se fijan unas condiciones, éstas son muy difíciles de cambiar.

¿Qué está ocurriendo inicialmente? De toda la cadena, autor, editorial, distribuidora y librero, desaparecen los dos últimos, funciones que serán asumidas por las editoriales o bien por un tercero (Amazon o cualquier otro portal), apropiándose, en consecuencia, de la parte del valor en la cadena. Primera discusión, ¿Qué parte del precio de venta corresponde a cada uno de los eslabones? Las editoriales afirman que los costes de producción, almacenamiento y distribución, representan sólo el 10%. Infravaloran ese coste (una estimación mejor sería alrededor del 35%) con el objetivo de ceder la menor parte posible a los nuevos jugadores por internet que venderán los libros.

Pero estos jugadores nuevos también tienden sus trampas. La editorial MacMillan retiró recientemente todos sus libros de Amazon por el bajo precio al que los vendía. La estrategia del portal era clara: vendo los libros muy baratos para poder vender el Kindle, convirtiéndolo de esta forma en el dispositivo más popular y estándar del mercado. El éxito del dispositivo haría que la mayoría de los compradores adquiriesen los libros en Amazon, porque cambiar de dispositivo de lectura resulta caro, al ser éstos incompatibles entre sí. Amazon, pues, ha vendido libros muy baratos para vender su lector Kindle, mientras que la editorial veía su margen de beneficio muy reducido.

En el nuevo mundo del libro, las editoriales ya no se pelearán con las papeleras para reducir los costes de impresión. Son ahora nuevos jugadores mucho mejor formados. Y también más peligrosos para su negocio.

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